Veysonnaz se encuentra en una ladera soleada del cantón suizo de Valais, por encima del valle del Ródano. Es a la vez una pequeña comuna y una estación de montaña que funciona durante todo el año. El pueblo antiguo conserva la iglesia y los servicios comunales; más arriba se extienden la zona turística, los alojamientos y la salida de las telecabinas. La estadística cantonal atribuye a la comuna 614 residentes en 2024, con datos de la Oficina Federal de Estadística. Es una cifra fechada de población residente, distinta de la presencia estacional de visitantes y huéspedes de invierno. La historia municipal sitúa la forma Vesona en documentos de alrededor del año 1200 y señala que Veysonnaz fue baronía del prelado de Sion desde 1264. Esos son hitos documentales: no autorizan a inventar una fundación romana ni un origen legendario.
Un pueblo organizado en tres niveles
La comuna explica su geografía como tres espacios escalonados: arriba, la estación conectada con las 4 Vallées; en el centro, el pueblo de Veysonnaz; y abajo, el núcleo de Beauperrier. En el casco antiguo aparecen las calles estrechas, la iglesia, la casa comunal de madera y la administración. La Route de Pra, más alta, concentra restaurantes, comercios, alojamientos y el acceso a las telecabinas. Esta separación vertical importa al planear el día: pasar de una zona a otra supone pendientes, y no conviene imaginar Veysonnaz como un centro plano y compacto. En temporada, el autobús lanzadera ayuda a unir algunos puntos; sus recorridos y horarios dependen de la época del año.
De la agricultura al turismo de montaña
Hasta la década de 1960, la agricultura fue la base principal de la vida local, según la historia de la comuna. Los prados, los bosques y los canales de riego conservan huellas de esa economía, y la raza bovina Hérens continúa siendo un símbolo de la tradición rural de Valais. Más tarde, la construcción de una telecabina y la ampliación de las conexiones de esquí hicieron del turismo el motor más visible de Veysonnaz. Hoy la estación forma parte del dominio enlazado de Thyon, Nendaz y Verbier, comercializado como las 4 Vallées y con unos 400 kilómetros de pistas en el conjunto. La pista de l’Ours es su trazado más conocido entre los aficionados: el destino la presenta como sede de carreras de la Copa del Mundo y registra unas treinta pruebas de esquí alpino celebradas allí a lo largo del tiempo.
El verano ofrece otro ritmo. La oficina turística publica rutas para caminar, recorridos de bicicleta de montaña y e-bike, actividades para familias y algunos remontes estacionales. En Route de Pra hay comercios de alimentación, restaurantes y servicios orientados al visitante; agencias locales ayudan con el alquiler de apartamentos. La oficina de Veysonnaz Tourisme, situada en Magrappé, es el lugar adecuado para preguntar por actividades, equipo, alojamiento y transportes vigentes. Como la apertura de remontes, locales y servicios cambia según la temporada, comprueba su información actual antes de armar el plan.
Los bisses, canales que siguen contando la historia
Los bisses son canales de poca pendiente que llevaban el agua de los torrentes de montaña hacia pastos y cultivos. Permitían regar laderas soleadas donde el agua no llegaba por sí sola y son una de las infraestructuras más características de Valais. La historia local documenta el Bisse de Vex desde 1453, cuando los habitantes de Vex solicitaron desviar agua del río Printse. El canal, de 12 kilómetros, atraviesa el paisaje de Veysonnaz camino de los Mayens-de-Sion. Con el retroceso de la agricultura quedó abandonado en 1971; tras su restauración, volvió a correr en 2000. Hoy el murmullo del agua acompaña un paseo que explica cómo se trabajaba la montaña antes de que el senderismo se convirtiera en una actividad turística.
El tramo entre Veysonnaz y los Mayens-de-Sion es una buena introducción: la oficina de turismo indica 3,6 kilómetros y unos 55 minutos solo de ida, con 31 metros de desnivel positivo. El camino es ancho y poco inclinado, apto para una salida familiar y, según la ficha, para cochecitos todoterreno. No todo el canal está abierto en cualquier época: en invierno se cierran algunos segmentos por riesgo de avalanchas y la ficha actual informa de un cierre entre Veysonnaz y Planchouet desde Chity. Antes de salir, revisa las condiciones y avisos del sendero.
Una ruta entre Veysonnaz, Clèbes y los canales
Quien busque una caminata más completa puede seguir el circuito que une el Bisse de Salins, el núcleo de Clèbes y el Bisse de Vex. La ruta oficial figura con 6,5 kilómetros, unas 2 horas y 15 minutos, y 314 metros de desnivel, con dificultad moderada. Comienza cerca de la oficina turística, baja por el pueblo antiguo y pasa junto a la iglesia antes de alcanzar el canal. Después cruza prados y bosque y sube hasta Clèbes, una localidad vecina perteneciente a la comuna de Nendaz, antes de volver por el Bisse de Vex. La subida hace que no sea equivalente al paseo sencillo junto al agua: conviene llevar calzado adecuado y reservar tiempo. Para el invierno se propone otra vuelta, de 4,8 kilómetros y alrededor de 1 hora y 20 minutos, pero el hielo puede volver delicado el tramo final del bisse.
La iglesia actual de Veysonnaz fue construida en 1908; el archivo parroquial menciona una capilla anterior en 1425 y su reconstrucción en 1721. La parroquia se formó en 1912. Clèbes tiene su propia capilla, levantada en 1707, destruida por un incendio en 1904 y reconstruida. Estos edificios recuerdan las distancias y vínculos entre pequeñas comunidades de la ladera, no una única aldea homogénea.
Esquí y vida local en invierno
Desde el sector alto, los remontes enlazan Veysonnaz con Thyon y con el circuito de esquí hacia Nendaz y Verbier. La estación reúne pistas preparadas, zonas para aprender y competiciones; las conexiones y aperturas dependen de la nieve y de las operaciones de cada día. La Piste de l’Ours ha recibido pruebas internacionales de esquí, incluidos eventos de skicross y competiciones paralímpicas. Cuando hay carreras programadas, el público puede acceder desde las telecabinas indicadas por la organización. Antes de comprar un pase para un recorrido concreto, consulta el estado diario de remontes y pistas.
También se puede pasar un día de invierno sin esquiar: hay salidas con raquetas, caminatas guiadas y calles del pueblo para recorrer con calma. El autobús lanzadera estacional conecta distintos puntos del asentamiento con la telecabina. Para quienes no esquían, la combinación de iglesia, Route de Pra y una caminata corta es una forma posible de conocer el lugar, siempre atendiendo a las condiciones de nieve y hielo.
Cómo llegar y organizar la visita
Veysonnaz no tiene estación de tren. Se llega en tren hasta Sion y desde allí se continúa en autobús postal; la línea 363 comunica Sion con Veysonnaz, aunque los días y frecuencias varían. Para ir en coche, la información turística oficial señala una ruta de unos 13 kilómetros desde la salida Sion-Ouest de la autopista A9, siguiendo las indicaciones hacia Nendaz y luego Veysonnaz. La distancia y el tiempo de conducción publicado sirven de orientación, no de garantía, especialmente en invierno. Comprueba horarios, estado de carretera y disponibilidad del autobús interno antes de viajar.
Una primera jornada puede empezar en el pueblo central, visitar la iglesia y subir por Route de Pra hasta el área de telecabinas. En días templados, el tramo fácil del Bisse de Vex ofrece una caminata accesible; con más tiempo y buen estado físico, la vuelta por Salins y Clèbes descubre más paisaje y patrimonio. Sion aporta conexión ferroviaria y servicios urbanos; Nendaz y Thyon amplían las opciones de montaña. Veysonnaz vale la pena tanto por el acceso al esquí como por lo que permanece fuera de las pistas: la vida del pueblo, la infraestructura histórica del agua y una ruta que cambia de altura a medida que avanza.