Al final del valle de la Dala, en el Valais suizo y bajo la pared rocosa del paso de la Gemmi, Leukerbad es una comunidad de montaña cuya vida pública y economía turística se han organizado alrededor del agua caliente. Los datos municipales del cantón, que citan a la Oficina Federal de Estadística, registran 1.426 habitantes en 2024; la cifra corresponde al municipio, no al flujo mucho mayor de visitantes y huéspedes temporales. El pueblo está a más de 1.400 metros de altitud, rodeado de paredes abruptas y atravesado por la garganta de la Dala. La experiencia consiste en alternar un baño con una caminata: termas y montaña forman aquí una misma visita.
La oficina de turismo local afirma que las fuentes indican que los romanos ya apreciaban estos manantiales, pero su reseña no identifica una excavación concreta ni permite fijar una fundación romana. Un hito mejor documentado para la historia balnearia moderna es 1501: el cardenal valesano Matthäus Schiner adquirió los derechos sobre las aguas termales, invirtió en los baños e hizo construir una posada. El destino se desarrolló durante siglos y sufrió repetidos daños por aludes. En el XVIII, las defensas contra avalanchas y nuevas conexiones facilitaron la llegada. El camino de la Gemmi, tallado en la roca, unía el Valais con el Oberland bernés; en 1850 se abrió una carretera desde el valle del Ródano. En 1915 llegó el ferrocarril desde Leuk y, más tarde, los remontes sumaron deportes de invierno y excursiones de altura.
El agua sigue siendo el recurso que define el lugar. El destino cuenta 65 manantiales termales, de los cuales hoy se aprovechan ocho de los más caudalosos. La fuente de St. Lorenz, con una temperatura indicada de 51 °C, abastece parte del sistema de baños; el portal turístico cifra en unos 3,9 millones los litros de agua caliente que brotan cada día. Se puede elegir entre Leukerbad Therme, Walliser Alpentherme y Therme 51°. Leukerbad Therme reúne diez piscinas, zonas interiores y exteriores, toboganes familiares y sauna. Instalaciones y horarios pueden cambiar, así que conviene consultar el estado vigente antes de ir. Para acercarse al agua sin entrar en una piscina, la pasarela de las fuentes termales atraviesa la garganta de la Dala y está abierta desde 2004; los rastros de hierro colorean la roca y muestran el manantial en su entorno natural.
Leukerbad también sirve como base para explorar la montaña. El teleférico de la Gemmi sube al paso y a su meseta, punto de partida de paseos sencillos y rutas alpinas exigentes. El antiguo cruce continúa hacia Kandersteg, aunque la nieve, el tiempo y el estado de los senderos determinan cuándo es viable. Torrent ofrece otra zona para esquiar, pedalear y caminar, con remontes que funcionan según la temporada. Una ruta señalizada por las escaleras de Albinen enlaza Leukerbad con ese pueblo: el itinerario oficial mide 6,3 kilómetros y estima unas dos horas; describe las escaleras como la antigua conexión entre ambas localidades. Es una caminata de montaña: hay que revisar su estado y llevar calzado adecuado. El circuito llamado Römerweg (camino romano) es otra opción local; el nombre de una ruta no demuestra que el pueblo se fundara en época romana.
La cultura aporta una dimensión menos evidente. Los antiguos baños de St. Laurent se convirtieron en galería durante los años ochenta; hoy el pueblo reúne exposiciones temporales, un espacio literario y un club de lectura. Desde 1995 se celebra el Festival Internacional de Literatura, que atrae a autores y lectores. James Baldwin se alojó aquí tres veces entre 1951 y 1953 y escribió “Stranger in the Village” a partir de su experiencia en esta pequeña comunidad alpina. La historia de Leukerbad no se limita al bienestar: quienes llegaron por el agua también dejaron una memoria escrita.
El turismo es central para la economía local y se expresa en hoteles, restaurantes, baños públicos, servicios de salud y rehabilitación, remontes y transporte. En su informe de 2024/25, My Leukerbad AG —que opera varias instalaciones turísticas y la empresa local de autobuses— declaró 30,6 millones de francos suizos de facturación, incluidos los autobuses, y 750.878 pernoctaciones para el destino. Son cifras de una empresa y de la destinación, no el producto económico del municipio. Para el viajero, esa red se traduce en alojamientos, restauración, información turística y el autobús Ringjet que circula por el pueblo.
La llegada más sencilla en transporte público es tomar un tren SBB hasta la estación de Leuk y allí cambiar al autobús LLB hacia Leukerbad. El destino también publica el recorrido local Ringjet y un autobús lanzadera a la estación del teleférico de Flaschen. Desde Sierre o Sion, se viaja en tren hasta Leuk y se continúa en autobús; comprueba horarios y enlaces para el día elegido. Un primer día puede combinar el centro y las termas con la garganta de la Dala. Añade la Gemmi o Torrent cuando remontes y senderos estén operativos, y reserva tiempo para las galerías y el calendario cultural. En Leukerbad, el mejor plan no es una lista de puntos: es sentir el contraste entre el agua cálida, la roca elevada y la comunidad que vive entre ambas.