En Murau, el tren y un puente peatonal de madera cruzan el río que dio nombre a la ciudad. Por encima se levantan calles antiguas y un castillo; cerca sigue funcionando una cervecería cuyo producto se conoce más allá del distrito. Es un buen lugar para observar cómo una pequeña ciudad de Estiria convierte bosque, agua y oficios en trabajo, además de paisaje.
Un mercado medieval, no una leyenda romana
Una cronología del Historischer Verein für Steiermark registra un castillo llamado Muorowe en 1250 y el privilegio de mercado concedido por Otón II de Liechtenstein en 1298. Son hitos medievales documentados, no prueba de una fundación antigua o romana. También fecha en 1296 la consagración de la iglesia de San Mateo y en 1574 la adquisición del señorío de Murau por Anna Neumann. El castillo actual comenzó a reemplazar uno anterior desde 1628. La relación entre río, mercado y fortaleza se aprecia mejor caminando por las calles que desde una sola panorámica.
El informe histórico de la cervecería distingue la fabricación antigua del establecimiento actual: hay cerveceros documentados en Murau en 1441, mientras la actividad en la sede de hoy se remonta, con alguna incertidumbre, a 1495. La producción participa de una economía regional de madera y turismo. El turismo regional denomina a Murau «capital austriaca de la madera» y describe proyectos madereros y de energía renovable. Es un distintivo de promoción, no una afirmación de que todos sus vecinos vivan del bosque. La central hidroeléctrica entró en funcionamiento en 1908 principalmente para abastecer la cervecería, conexión directa entre río e industria.
Llegar por tren y seguir a pie
Statistik Austria contabiliza 3.337 residentes en el municipio el 1 de enero de 2026, no solo en el casco histórico. Desde Graz o Klagenfurt, la línea ÖBB 600 llega a Unzmarkt; la guía de transporte regional señala la continuación en el tren R81 Murtalbahn o los autobuses 890/892 hasta la estación de Murau. Comprueba enlaces y cambios del servicio antes de salir. Desde la estación atraviesa el Mursteg, puente peatonal de madera terminado en 1995, y sube desde Schillerplatz pasando por la cervecería hacia el centro y el castillo. El puente moderno revela la materia prima del valle antes de llegar a sus edificios medievales.