Locorotondo se alza sobre el Valle de Itria como un anillo blanco rodeado de viñedos, olivares, muros de piedra seca y fincas dispersas. Su nombre alude a la forma redondeada del casco histórico, y el pueblo todavía parece construido para mirar hacia dentro y hacia fuera: las calles giran alrededor de la colina y, en el borde, los miradores abren la vista sobre el valle. La serie anual de población basada en datos del ISTAT registra 13.859 habitantes en todo el municipio al 31 de diciembre de 2024. La cifra incluye la ciudad y sus numerosas contrade rurales, no solo el pequeño centro que suele recorrer el visitante.

Un casco redondo con tejados propios

Locorotondo es conocida por las cummerse: casas encaladas con cubiertas inclinadas de chiancarelle, lascas finas de piedra local. Esa silueta distingue el centro de los trulli de techo cónico que aparecen dispersos por la campiña. El Ayuntamiento explica el nombre a partir del latín locus rotundus y sitúa el pueblo a unos 410 metros de altitud. En vez de seguir una avenida recta, conviene empezar por las calles interiores y dejarse llevar entre plazas pequeñas, balcones y portadas de piedra. El casco antiguo se recorre bien a pie; desde el borde panorámico se entiende cuánto territorio agrícola pertenece al municipio.

La iglesia matriz de San Giorgio Martire organiza la historia del centro. Se levantó entre 1790 y 1825 sobre los restos de una iglesia anterior del siglo XVI y del primitivo casale de San Giorgio. Tiene una fachada de inspiración neoclásica, planta de cruz griega y una cúpula que alcanza 35 metros. La fiesta del patrón se celebra el 23 de abril. Los palacios, edificios civiles y otras iglesias señaladas por la guía regional completan el paseo, pero no son únicamente una lista de monumentos: muestran cómo una comunidad agrícola fue creando un centro cívico y religioso más formal sin perder escala de pueblo.

Contrade, trulli y paisaje de trabajo

El territorio rural es la otra mitad de Locorotondo. Se divide en numerosas contrade, pequeñas comunidades y fincas conectadas por caminos locales. Trulli y masserie aparecen entre viñas, olivos y campos, pero no son lo mismo: el trullo es una construcción de piedra seca con cubierta cónica; la masseria es una explotación agrícola de mayor tamaño, a veces fortificada. Una guía regional destaca el Trullo Marziolla y sitúa en 1559 la fecha inscrita en su puerta, presentándolo como el trullo documentado más antiguo del Valle de Itria. Es un dato atribuido a ese edificio y a esa guía, no una fecha aplicable a todos los trulli de la zona.

El vino lleva el nombre del pueblo. La denominación de origen protegida descrita por la Región de Apulia identifica los blancos Locorotondo, elaborados sobre todo con Verdeca y Bianco d’Alessano, además de otras variedades permitidas en proporción menor. La zona reconocida comprende todo Locorotondo y Cisternino y parte de Fasano; delimita el origen de producción, no significa que cualquier botella local provenga de una misma parcela o método. La viticultura ha influido en la economía y en el paisaje de piedra seca, junto con el olivar y otros cultivos. Se pueden buscar catas o visitas a explotaciones, pero es mejor reservar y confirmar directamente qué lugares reciben visitantes.

Iglesias, panorámicas y una jornada bien medida

Un primer paseo puede unir las callejuelas circulares, la iglesia matriz y un mirador sobre el Valle de Itria. En una segunda visita, se puede recorrer el campo en coche, bicicleta o excursión reservada, deteniéndose en una bodega o una masseria en lugar de entrar sin permiso en propiedades agrícolas. Alberobello queda en el mismo valle y destaca por sus trulli; Martina Franca ofrece un centro barroco de mayor tamaño. Cisternino y Fasano son también municipios vecinos, cada uno con otro paisaje y otra forma de asentamiento. Conviene elegir uno o dos lugares próximos, no intentar verlos todos en una sola tarde.

Según la información municipal, Locorotondo cuenta con trenes de Ferrovie del Sud Est desde Bari y Taranto. Trenitalia ofrece además el enlace Trulli Link, que combina un tren regional hasta Bari con un autobús que sirve Locorotondo, Alberobello y Martina Franca. El autobús es de otro operador, así que hay que comprobar tanto su horario como la conexión con el tren en la fecha del viaje. En coche, el Ayuntamiento indica accesos desde Bari por Fasano o Turi y desde Taranto por la SS172 Dir; el tráfico, el estacionamiento y los eventos estacionales pueden cambiar el último tramo. El pavimento irregular aconseja calzado cómodo; quien necesite accesibilidad debe revisar cada recorrido con antelación.

Para preparar la visita, empieza por la guía municipal de Locorotondo y la ficha de la iglesia matriz de San Giorgio. La guía regional ofrece una visión más amplia del centro y el campo. Para el vino, consulta la denominación Locorotondo de la Región de Apulia; para el trayecto, revisa la información del Trulli Link y los avisos vigentes de Ferrovie del Sud Est. Los horarios, las visitas a fincas activas y el acceso a las iglesias pueden cambiar: confírmalos antes de salir.