Schaffhausen creció donde el tráfico del Rin tenía que cambiar de rumbo. La ciudad se encuentra junto al río, en el extremo norte de Suiza y cerca de Alemania, a poca distancia de las cataratas del Rin. Los datos federales registran 38.964 residentes permanentes en el municipio al 31 de diciembre de 2024. El casco antiguo, compacto y en gran parte peatonal, todavía transmite el carácter de una ciudad comercial: casas gremiales, fuentes, fachadas pintadas y miradores salientes conducen hacia el río, mientras el Munot domina los tejados.

La primera referencia documental no significa que la ciudad moderna se fundara en un único año. En 1045, el emperador Enrique III concedió al conde Eberhard von Nellenburg el derecho de acuñar moneda en Schaffhausen. La lógica económica está documentada: los rápidos y la cascada interrumpían la navegación fluvial, de modo que las mercancías se descargaban, se trasladaban por tierra para evitar el obstáculo y volvían a embarcarse. Eberhard y su esposa Ita fundaron en 1049 la abadía benedictina de Allerheiligen, que añadió un centro religioso y político al asentamiento comercial. Esa historia registrada ofrece una explicación más sólida que una leyenda posterior: un cruce de río, un punto de transbordo y un monasterio contribuyeron al nacimiento de la localidad.

Allerheiligen permite recorrer esas capas históricas. La iglesia de la antigua abadía fue consagrada hacia 1106; hoy la iglesia románica, el claustro y el jardín conviven con el Museo zu Allerheiligen. Sus colecciones reúnen arqueología, historia regional, arte e historia natural, desde hallazgos de la Edad de Piedra y el pasado medieval del monasterio hasta la industria moderna. El claustro, la iglesia y el jardín pueden visitarse por separado de las salas del museo; el complejo cuenta además con una cafetería. Antes de ir, consulta las exposiciones y el calendario vigente, porque los horarios cambian a lo largo del año.

Desde el barrio del monasterio, el paseo continúa por el casco histórico hacia Fronwagplatz y Herrenacker. A Schaffhausen se la conoce como la ciudad de los 171 miradores: las ventanas salientes y las fachadas pintadas se aprecian mejor caminando sin prisa. Busca la Haus zum Ritter y las antiguas casas gremiales, y haz una pausa en alguno de los cafés de Herrenacker. Hay visitas guiadas temáticas sobre arquitectura e historia local; algunas incluyen el Munot y se ofrecen en varios idiomas, previa reserva.

El Munot es el símbolo más visible de Schaffhausen, pero también un espacio público, no un museo al que solo se accede con entrada. Esta fortaleza circular del siglo XVI tiene muros de hasta cuatro metros, está abierta gratuitamente todo el año y rodea un foso donde viven gamos. La subida por la escalera espiral Reitschnecke conduce a la plataforma, con vistas amplias de la ciudad antigua, el Rin y las colinas. Cada noche a las nueve, la persona que cuida el Munot toca la campana a mano; el sonido continúa una tradición que antes se relacionaba con el cierre de las puertas de la ciudad. Hay muchos escalones y el recinto no es accesible para sillas de ruedas, así que conviene considerarlo al planificar la visita.

La oferta cultural va más allá de la arquitectura medieval. El museo de Allerheiligen conecta la arqueología regional con el arte y la historia industrial. La industria tomó impulso cuando la presa de Moser y su central hidroeléctrica suministraron energía a la metalurgia y la maquinaria; Georg Fischer y la fábrica de relojes IWC forman parte de esa historia. Un informe encargado por la ciudad, basado en datos federales de empleo, contabilizó 21.762 puestos equivalentes a jornada completa en 2021 y documentó la llegada diaria de trabajadores de otras localidades. Hoy también hay tiendas, restaurantes, cafés, teatro, galerías y zonas de baño en el río. El Visitor Centre de Vordergasse 73 ofrece folletos y mapas para caminar; allí también se presentan vinos de la región de Pinot Noir.

El Rin no es solo un paisaje al borde de la ciudad: es una ruta para explorar la región. Las cataratas del Rin están en la vecina Neuhausen am Rheinfall, no dentro del municipio de Schaffhausen; Turismo de Suiza las sitúa a unos diez minutos de la ciudad. Desde la estación salen autobuses locales hacia Neuhausen y las cataratas, y el plano de SBB muestra conexiones con Neuhausen, Stein am Rhein, Singen y el embarcadero del Rin. Para recorrer la zona en bicicleta, la ruta señalizada de las cataratas del Rin forma un circuito de 21 kilómetros desde Schaffhausen, junto al salto de agua y hacia el monasterio de Rheinau. La organización turística advierte que el tiempo y las condiciones estacionales pueden interrumpirla. También hay excursiones en barco, viñedos en Hallau y Wilchingen y una visita regional a la histórica Stein am Rhein.

El tren convierte a Schaffhausen en una base cómoda. SBB publica trenes directos de larga distancia hacia Zúrich y servicios regionales que enlazan la ciudad con el Rin y poblaciones alemanas cercanas. Desde Zúrich, el IC o el RE48 ofrecen un trayecto directo; comprueba el horario del día, sobre todo si quieres enlazarlo con un barco o con las cataratas. Para el primer día basta caminar: casco antiguo, Allerheiligen, Munot y paseo ribereño del Lindli. En otra jornada, añade Neuhausen o dirígete a los pueblos vitivinícolas. Schaffhausen no es un simple fondo para la cascada: es la ciudad fluvial histórica que surgió porque aquí coincidían tráfico, comercio y caminos.