Una ciudad suiza cuyo carácter nació en los cruces
Olten se encuentra junto al río Aare, en el cantón de Soleura, donde convergen rutas de la meseta suiza y los accesos al Jura. Mucha gente la asocia con su estación ferroviaria, pero la historia local es anterior a las vías: durante siglos, un puente sobre el río convirtió a Olten en un lugar de paso para viajeros, mercancías e ideas. El casco histórico es compacto y se recorre a pie; el resto de la ciudad conserva el papel práctico de centro regional de transporte y servicios. Esa mezcla hace que merezca una visita propia, no solo una parada para cambiar de tren.
Al 31 de diciembre de 2025, el municipio de Olten tenía 19.265 habitantes permanentes, según la Oficina Federal de Estadística de Suiza. La cifra corresponde al municipio y a su población residente permanente, no solo al casco antiguo ni a las personas presentes en un día concreto. Es una comunidad urbana de tamaño moderado con servicios de centro regional: cafés, restaurantes, comercios, espacios culturales y buenas conexiones para continuar el viaje.
Un paso fluvial anterior al ferrocarril
Los hallazgos arqueológicos muestran que el entorno estuvo habitado mucho antes de que se formara la ciudad medieval. En época romana hubo aquí un fuerte y un cruce del río en una ruta entre Aventicum y Vindonissa. Eso documenta un paso importante de la Antigüedad, pero no demuestra que la ciudad actual fuera fundada formalmente por los romanos. El nombre Olten aparece en un escrito de 1201; un documento de 1265 ya la llama ciudad, y otro de 1295 destaca el puente sobre el Aare. El cruce explica la importancia del asentamiento: peajes, comercio y circulación lo vinculaban con toda la región.
La historia de Olten no fue una evolución tranquila. Los incendios de 1411 y 1422 devastaron la localidad. El puente de madera que se ve hoy data de 1803 y sustituyó a cruces anteriores. Más tarde, el ferrocarril volvió a transformar la ciudad. Durante el siglo XIX, la convergencia de líneas atrajo industrias y otras actividades, generó empleo y aceleró el crecimiento. La estación sigue organizando la vida cotidiana, pero el puente y las calles antiguas recuerdan que Olten ya era una encrucijada muchos siglos antes de la llegada del tren.
Puente, callejuelas y literatura al aire libre
Se puede comenzar por el puente de madera y seguir hacia el casco antiguo, donde las calles estrechas, las casas históricas, las plazas y una zona comercial peatonal invitan a pasear sin prisa. Hay cafés y restaurantes para hacer una pausa, y la estación queda a poca distancia, por lo que también es una visita cómoda durante una escala. Vale la pena fijarse en la torre medieval y el entorno del ayuntamiento, además de observar cómo las calles siguen el trazado del paso fluvial y del antiguo mercado, no una cuadrícula moderna.
Olten también tiene una vida literaria muy visible. El Camino Suizo de los Escritores convierte la ciudad en un recorrido sonoro al aire libre: en distintos puntos, códigos QR permiten escuchar textos breves de autores vinculados con Suiza, entre ellos Alex Capus, Franz Hohler y Pedro Lenz. Cada visitante puede explorar a su ritmo y descubrir una faceta cultural contemporánea que complementa la arquitectura histórica. El Kunstmuseum Olten presenta arte suizo y exposiciones cambiantes. Cerca, la Haus der Museen reúne el Museo de Historia Natural, el Museo Histórico y el Museo Arqueológico del cantón de Soleura; es una buena opción para conocer mejor el paisaje y el pasado regional, sobre todo en un día lluvioso.
El Aare, el Jura y una base práctica
El río ofrece un contrapunto tranquilo a la estación: se puede seguir el Aare a pie o usar Olten como punto de partida hacia las primeras elevaciones del Jura y los pueblos vecinos. El mirador de Säli-Schlössli, sobre la ciudad, es una excursión local con vistas amplias a la meseta y las crestas circundantes; las rutas varían en longitud y pendiente, así que conviene revisar las condiciones antes de salir. La garganta de Tüfelsschlucht, cerca de Hägendorf y fuera del término municipal, propone otro paseo entre agua y roca, muy distinto del paisaje ferroviario.
Olten es uno de los principales nudos ferroviarios suizos, con trenes directos hacia ciudades como Basilea, Berna, Zúrich y Lucerna. La estación es el punto de llegada más sencillo y el casco antiguo queda a un breve paseo. Los trenes y autobuses regionales permiten organizar excursiones sin coche. Los horarios, andenes y conexiones pueden cambiar: consulta los servicios actuales de SBB antes de viajar y confirma también los días de apertura de museos y los accesos estacionales a los senderos. Reserva unas horas para el centro y la ribera, o un día entero si añades un museo y una excursión al Jura.