Una ciudad termal entre el Jura y el lago de Neuchâtel

Yverdon-les-Bains es mucho más que una parada de balneario. En el extremo sur del lago de Neuchâtel reúne un centro medieval compacto, una larga historia de ocupación, aguas termales, una estación ferroviaria importante y uno de los grandes humedales lacustres de Suiza. Según las cifras municipales, el municipio tenía 30.787 habitantes el 31 de diciembre de 2025. Su tamaño sostiene museos, comercios, restaurantes, un parque tecnológico y servicios regionales, pero el casco histórico todavía se recorre cómodamente a pie.

Seis milenios de huellas, sin confundir tradición y certeza

Las evidencias más antiguas de presencia humana en la zona pertenecen al Neolítico. Los menhires de Clendy son uno de los testimonios más visibles de aquel paisaje prehistórico. Cerca de allí, un conjunto distinto de antiguos asentamientos lacustres, conocido como Yverdon–Baie de Clendy, forma parte del bien seriado de la UNESCO «Sitios palafíticos prehistóricos de los Alpes». Los monumentos en pie y los restos de poblados están relacionados, pero cuentan historias diferentes y no deben mezclarse en una leyenda de fundación inventada.

La historia municipal recoge también una tradición según la cual el asentamiento helvético de Eburodunum fue una de las localidades incendiadas por sus habitantes antes de emigrar hacia la Galia. La propia comuna advierte que falta documentación escrita y que se trata de una hipótesis, no de un hecho probado. Lo que sí documenta la arqueología es la Eburodunum romana y un castrum tardorromano. Tuberías romanas y otros restos muestran que la fuente termal ya se aprovechaba en la Antigüedad. El castrum estaba cerca del actual cementerio, separado del centro medieval que surgiría después.

La forma de la ciudad actual empieza en el siglo XIII. En 1260, Pedro II de Saboya fundó una «ciudad nueva» planificada por razones estratégicas y geográficas. Su núcleo compacto, aproximadamente elíptico, agrupaba tres calles estrechas y se expandió fuera de las murallas con el paso de los siglos. El castillo saboyano, con cuatro torres en las esquinas, sigue dominando la plaza Pestalozzi. Bajo el gobierno de Berna desde 1536, la localidad vivió una etapa de prosperidad en el siglo XVIII: se renovaron los baños termales y los edificios cívicos de la plaza adoptaron formas clásicas. El Grand Hôtel des Bains abrió en la década de 1730. En 1803 se creó el cantón de Vaud, al que pasó a pertenecer Yverdon.

Del termalismo a la investigación y la tecnología

Las aguas termales continúan siendo parte de la identidad de Yverdon, pero la economía local no se limita al bienestar. Y-PARC Swiss Technopole reúne empresas y actividad innovadora en campos como la ciberseguridad, la tecnología médica y la robótica, con vínculos de investigación con la escuela superior HEIG-VD. A su alrededor, el centro conserva comercios independientes, cafés, restaurantes, servicios de salud y dependencias municipales. El turismo termal, la educación, el comercio y la tecnología dan a la ciudad vida cotidiana además de temporadas de visitantes.

Los baños están en proceso de renovación. Según la información actual del operador, el interior permanece cerrado desde enero de 2024 mientras avanzan las obras; están disponibles dos piscinas exteriores climatizadas, una sauna exterior y vestuarios provisionales, y se prevé que los trabajos continúen hasta 2027. Un autobús local conecta la estación y los baños en unos cuatro minutos. Conviene revisar los avisos más recientes antes de organizar una visita a las piscinas, tratamientos u hotel, ya que el acceso está cambiando durante las obras.

Cultura dentro y fuera de las antiguas murallas

La plaza Pestalozzi es un buen punto de partida. El castillo alberga el Museo de Yverdon y Región y el centro de documentación dedicado a Pestalozzi, uniendo arquitectura medieval con la obra del pedagogo en la ciudad. La Maison d’Ailleurs propone otra experiencia, con exposiciones sobre ciencia ficción, utopía y viajes extraordinarios. El Museo Suizo de la Moda y el centro de arte contemporáneo amplían la oferta. Todos quedan cerca de las calles peatonales, donde los edificios del siglo XVIII recuerdan el periodo de prosperidad cultural y comercial de la ciudad.

Para caminar al aire libre, sigue el río Thièle hasta el lago y la Grande Cariçaie. Desde la estación, una ruta natural alcanza el refugio lacustre de Les Vernes y sus puntos para observar aves; el recorrido dura alrededor de 20 minutos y se describe como fácil, aunque el estado de los senderos puede cambiar. La Grande Cariçaie se prolonga por la orilla sur del lago con caminos señalizados para peatones y bicicletas, centros de naturaleza y observatorios. Hay que permanecer en los itinerarios autorizados para proteger carrizales, humedales y fauna. La playa y el camping municipal son otra opción junto al agua, pero es aconsejable comprobar su acceso y las obras de reordenación en curso.

Cómo llegar y organizar la estancia

Yverdon-les-Bains es un nudo ferroviario del Nord Vaudois. SBB muestra trenes directos de larga distancia entre Yverdon y Lausana, con enlaces hacia otras partes de la Suiza francófona; también hay conexiones hacia Biel/Bienne y la región de los Tres Lagos. Desde la estación se llega andando al casco antiguo, al castillo y a los museos; los autobuses locales sirven los baños y otros barrios. Consulta el horario actualizado de SBB para el día del viaje, en vez de confiar en una frecuencia recordada.

Una primera jornada puede combinar el castillo y la plaza Pestalozzi con un museo, y reservar la tarde para las piscinas termales o un paseo junto al Thièle y el lago. Si se dispone de más tiempo, se pueden añadir Champ-Pittet, los humedales, la vecina Grandson y las localidades de la ribera. Yverdon recompensa a quien combina sus capas romana y medieval con su vida actual: es un centro regional de servicios, un lugar de educación y tecnología y una puerta a los paisajes protegidos del lago.

Información oficial para la visita