Sigtuna es una pequeña ciudad junto al lago donde la historia se puede leer caminando, sin que el lugar deje de ser una comunidad viva. La localidad estadística tenía 10.407 habitantes el 31 de diciembre de 2023, según Statistics Sweden (SCB). La cifra se refiere al área edificada continua de Sigtuna, no a todo el municipio, que incluye también Märsta, Rosersberg, Arlanda y zonas rurales. SCB define una localidad estadística como un núcleo construido continuo; sus datos de 2023 son los más recientes publicados para este tipo de división. Por eso conviene no confundir la población de la ciudad con la del municipio.
Las fuentes municipales sitúan el origen de Sigtuna a finales del siglo X y lo vinculan al rey Erik Segersäll. El relato de que el rey señaló personalmente el lugar pertenece a la tradición local; el soporte más sólido está en la arqueología y en el plano urbano. Las calles y parcelas conservan de forma reconocible el trazado de alrededor del año 980. Bajo ellas hay capas arqueológicas que documentan vivienda, trabajo artesanal y contactos a larga distancia. Sigtuna fue un centro político y cristiano temprano, y el municipio señala que allí se acuñaron las primeras monedas de Suecia. Piedras rúnicas, cimientos de iglesias y objetos excavados permiten acercarse a esa historia sin presentar la leyenda como un hecho. La descripción municipal del patrimonio explica el trazado y los edificios conservados; el relato del museo sobre el puerto muestra cómo el levantamiento del terreno y los transportes transformaron la orilla.
La visita puede empezar en Stora Gatan, la calle principal que une pequeñas plazas, casas de madera y el frente lacustre. El conjunto no es enteramente medieval: buena parte de sus construcciones de madera, bajas y próximas entre sí, corresponde a finales del siglo XVIII y al XIX. En Stora torget destaca el ayuntamiento del siglo XVIII, aún pequeño y funcional; la afirmación local de que es el más pequeño de Suecia se presenta mejor como una curiosidad municipal que como una categoría histórica indiscutida. En Stora Gatan 55 está el Museo de Sigtuna, cuyas colecciones arqueológicas ayudan a entender la vida cotidiana, la escritura, la medicina y las redes de intercambio, además de las etapas vikinga y medieval. El museo anuncia actualmente apertura diaria, pero los horarios pueden cambiar y merece la pena verificarlos.
Un paseo breve enlaza tres ruinas de iglesias y la iglesia parroquial de Santa María. S:t Olof conserva restos de una iglesia de piedra de finales del siglo XI. S:t Per se inició en el XII y fue concebida con dimensiones de catedral, aunque el proyecto no se completó. S:t Lars forma el tercer conjunto de ruinas, restaurado junto a las otras dos para protegerlo y mantenerlo accesible. Una pequeña fuente junto a S:t Olof se describe como presuntamente sagrada: pertenece a la tradición oral, no a una explicación demostrada. Santa María, iglesia dominica de comienzos del siglo XIII, sigue activa y es uno de los primeros edificios de ladrillo de Suecia. El museo organiza paseos guiados que conectan templos, ruinas y calles; también propone un recorrido de piedras rúnicas que resulta atractivo para familias y permite observar las inscripciones en su contexto.
El Mälaren completa la historia urbana. Hace mil años el agua llegaba más adentro; el levantamiento del terreno tras la última glaciación desplazó la línea de costa y modificó el puerto. En el siglo XIX los barcos de vapor trajeron excursionistas desde Estocolmo, y en 1880 se construyó un muelle propiamente dicho. Hoy el paseo junto al lago ofrece un contrapunto tranquilo a los monumentos. En la calle principal hay pequeñas tiendas, cafeterías, restaurantes y opciones de alojamiento; la información turística funciona en el museo. El municipio actual tiene una economía mucho más amplia que el casco antiguo: identifica servicios, comercio, construcción y transporte entre sus sectores principales, y destaca el peso de la logística y el turismo en torno a Arlanda y a otros parques de actividad. Es importante distinguir esos empleos regionales del pequeño centro histórico.
Desde Estocolmo, la ruta pública indicada por el municipio es tomar un tren de cercanías SL o un tren SJ hasta Märsta y cambiar allí a los autobuses 570 o 575, con parada en la estación de autobuses de Sigtuna o Klockbacken. Desde Arlanda, la guía municipal incluye el autobús SL 579 directo o el 583 hasta Märsta y, después, el 570 o el 575. Desde Uppsala señala el autobús UL 101 con conexión, o el tren hasta Märsta y el autobús a Sigtuna. La misma guía calcula unos 50 km desde Estocolmo, 35 desde Uppsala y 20 desde Arlanda por carretera. Consulta los planificadores de SL y UL, pues rutas y horarios pueden cambiar. Los castillos de Venngarn, Skånela, Rosersberg y Steninge permiten ampliar la excursión por el municipio, aunque cada uno requiere comprobar su transporte y apertura. Para organizar el día, consulta la tabla de población de SCB, la guía municipal de la ciudad, las indicaciones para llegar al museo y los mapas peatonales. Confirma antes los horarios de transporte, museo, iglesias y castillos.