Mourenx se entiende mejor como una ciudad planificada que como un antiguo pueblo cuyo centro fue creciendo de manera espontánea. Está entre Orthez y Pau, en el Béarn, y su forma moderna surgió con la transformación industrial de la cuenca de Lacq. El INSEE contabilizó 5.695 habitantes municipales en el conjunto de la comuna en 2023, con una densidad de 898,3 por km². La serie censal registra un descenso anual medio del 2,1 % entre 2017 y 2023. Es un dato de referencia censal, no un recuento en tiempo real; la población total oficial difiere porque incluye también a las personas contabilizadas aparte.

La historia comienza antes de las torres y bloques. La oficina de turismo describe un núcleo rural original de 218 habitantes y sitúa en 1949 el descubrimiento del gas de Lacq. La historia municipal indica que Douillet, Maneval y Coulon diseñaron la nueva ciudad en la primavera de 1957; las obras empezaron en julio. El proyecto se pensó para 12.000 habitantes y la comunidad intermunicipal registra más de 3.000 viviendas construidas entre 1957 y 1961. Los primeros residentes, llamados localmente Pionniers, fueron ocupando los pisos conforme se entregaban. El trazado todavía se lee en la gran plaza central y los dos ejes perpendiculares; desde el centro hacia fuera, aparecen bloques de cuatro plantas y torres, casas adosadas y viviendas independientes de mayor tamaño.

Las cifras económicas también requieren una lectura precisa. El INSEE contabilizó 2.860 empleos localizados en el municipio en 2023 y 181 establecimientos empleadores al cierre de 2024. De estos establecimientos, el 55,2 % correspondía a comercio, transporte y servicios diversos; el 26,5 %, a administración pública, educación, sanidad o acción social; y el 12,7 %, a industria. Son porcentajes de establecimientos, no de empleos. La cuenca industrial sigue formando parte de la identidad local, pero la oficina de turismo señala que la explotación de gas en Lacq terminó en 2013 y describe una transición regional hacia la química fina y actividades energéticas de menor carbono.

La ciudad se puede leer a pie. La página actual de rutas de Lacq-Orthez registra el sendero Histoire de Mourenx con 5,61 km, unas 1 h 50 min y 75 m de desnivel; lo califica de muy fácil, aunque no accesible para personas con movilidad reducida, y ofrece un archivo GPX. La página aún muestra una nota de texto en elaboración: consulta el trazado, el estado del firme y las señales antes de salir. El Belvédère ofrece una perspectiva sobre la ciudad planificada y, según turismo, hacia los Pirineos. Hay visitas guiadas en verano y para grupos con reserva; calendario y plazas pueden variar.

El MI[X] convierte el centro en algo más que una parada de historia urbana. Su directorio institucional reúne mediateca, espacio digital, centro de ciencias, galería contemporánea, una muestra de arte modesto, compañía teatral, cine Ciné M de dos salas y cafetería-restaurante. La web publica horarios distintos para cada actividad y cambios en vacaciones escolares; el cine los fines de semana depende de las sesiones. La piscina municipal y el juego Tèrra Aventura son otras posibilidades, pero conviene confirmar sus condiciones y horarios. Las instalaciones industriales de Lacq no son visitas turísticas: la oficina de turismo informa que pueden organizarse circuitos comentados en autobús para grupos, pero las fábricas clasificadas Seveso no se visitan.

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