Un puerto donde se encuentran el trabajo, la memoria y el mar

La Ciotat suele presentarse por sus calas, pero el puerto antiguo cuenta una historia más completa. Barcos de pesca, embarcaciones de recreo y astilleros comparten una costa tendida bajo los acantilados claros del Bec de l’Aigle. Aquí el mar no es solo paisaje: ha marcado los oficios, las calles y la manera en que los vecinos usan el frente marítimo. La comuna tenía 38.477 habitantes en la población municipal de 2023; la población total, que también suma a las personas contabilizadas por separado, era de 38.868. Estas cifras de referencia entraron en vigor el 1 de enero de 2026 y corresponden al municipio de La Ciotat, no a toda su área urbana.

De una costa vinculada a Ceyreste a una ciudad independiente

Las historias locales sitúan actividad marítima griega y romana en esta costa e identifican el antiguo puerto de Citharistas como la salida al mar del asentamiento elevado de Ceyreste. Los restos arqueológicos confirman una presencia humana antigua en la zona, pero no demuestran que la ciudad actual sea una fundación griega con continuidad documentada. La historia de La Ciotat como comunidad diferenciada se vuelve más precisa en la Edad Media. Tras un periodo de inseguridad en la costa que llevó a parte de la población hacia las alturas, el asentamiento volvió gradualmente al puerto alrededor de comienzos del siglo XIV. Una carta del 17 de marzo de 1429 oficializó la separación de La Ciotat y Ceyreste. La pesca y el comercio marítimo impulsaron el crecimiento; las antiguas fortificaciones y la trama de las calles aún evocan esa etapa.

El Port-Vieux es un buen lugar para empezar a leer la ciudad. Desde los muelles, callejuelas estrechas llevan al antiguo núcleo cívico y a la iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, iniciada en 1603 y construida durante el siglo XVII. Frente a ella, el antiguo ayuntamiento alberga hoy el Musée Ciotaden, donde se puede conocer la historia local antes de volver hacia el agua. Las calles del mercado, las plazas pequeñas y los comercios mantienen vivo el barrio fuera del verano. Los domingos por la mañana el mercado semanal se extiende junto al puerto y el paseo marítimo; los martes ocupa la Place Évariste Gras. Por la mañana se vende pescado en el Port-Vieux y los sábados se anuncia un mercado ecológico en otro punto de la ciudad. Conviene confirmar los días y horarios antes de ir.

Dos historias locales que transformaron la ciudad

La relación de La Ciotat con el cine comenzó durante las estancias de la familia Lumière. En el verano de 1895, Louis Lumière trabajó en el cinematógrafo y rodó algunas de sus primeras películas en torno al Palais Lumière familiar. El 21 de septiembre de 1895 tuvo lugar una proyección privada en el Gran Salón del palacio. El Eden Théâtre, construido en 1889, acogió una proyección cinematográfica de pago el 21 de marzo de 1899. Restaurado en 2013 y reconocido por Guinness World Records en 2021 como el cine más antiguo todavía en actividad, sigue siendo una sala en funcionamiento, no solo un monumento. La programación y las visitas guiadas varían, por lo que vale la pena consultarlas antes de planear una función.

Los astilleros dieron otro ritmo al frente marítimo. La construcción naval se instaló aquí en 1835 y el astillero moderno de Louis Benet botó al año siguiente el Phocéen, un barco a vapor. El lugar creció bajo distintas empresas hasta convertirse en uno de los grandes empleadores industriales de la región. Entre 1960 y 1982, más de 6.000 trabajadores construyeron petroleros y metaneros. La crisis, con los primeros despidos en 1978, desembocó en la quiebra de 1986; el último buque botado, el Monterrey, pasó a ser símbolo de la lucha laboral. Los trabajadores conocidos como los “105 irreductibles” ocuparon el recinto hasta 1994 y ayudaron a asegurar su reconversión. Hoy la actividad portuaria continúa en otra forma, con mantenimiento de yates y superyates. La oficina turística organiza a veces una visita patrimonial de tres horas por los astilleros, normalmente cerca de una vez al mes; hay que confirmar con antelación fechas y plazas.

Calanques, senderos de jardín y una isla frente a la costa

La Ciotat ofrece varias maneras de acercarse al litoral sin subir a un barco. El Parc du Mugel es un jardín botánico de doce hectáreas junto a la cala del mismo nombre. Sus senderos sombreados recorren árboles mediterráneos y colecciones plantadas antes de ascender a un mirador situado a unos 82 metros sobre el mar. La cala reúne el Petit Mugel, más recogido, y el Grand Mugel, de mayor tamaño. En 2025 se creó un área marina protegida de casi diez hectáreas en las ensenadas del Mugel y de Sec para proteger las praderas marinas; allí está prohibida la pesca recreativa. Se llega a pie desde el centro o en el autobús local 355, aunque los caminos empinados no son igual de accesibles para todos.

Figuerolles tiene otro carácter. Una escalera de 87 peldaños desciende hasta una cala de cantos rodados rodeada por rocas de pudinga erosionada, el Rocher du Capucin y el Îlot du Lion. Sus formas singulares atrajeron a los pintores Georges Braque y Othon Friesz en 1907; hoy se disfrutan mejor sin prisa, desde los senderos de arriba y la orilla. La línea 353 de autobús llega a la zona y después hay que caminar un tramo corto. Desde el Port-Vieux, una navette estacional cruza también a Île Verte en unos diez minutos. La isla, cubierta de pinos y protegida, invita a pasar más tiempo en la naturaleza, pero las salidas y el desembarco dependen de la temporada y del tiempo.

Estas excursiones discurren por un entorno natural sensible. Entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, el acceso a las Calanques puede restringirse o cerrarse por riesgo de incendio, con decisiones diarias; algunas carreteras también cierran cuando sopla viento fuerte. Antes de caminar o conducir por la Route des Crêtes hacia Cassis hay que consultar las condiciones en tiempo real del parque. Si las colinas están cerradas, la ciudad conserva alternativas para pasar el día: paseo marítimo, parques, cine y museo.

Una ciudad activa y un tren rápido a Marsella

Las cifras ayudan a entender que La Ciotat es más que un destino estival. El INSEE contó 15.084 empleos localizados en la comuna en 2023. A finales de 2024 registró 1.695 establecimientos empleadores: el 71,9 % pertenecía al grupo amplio de comercio, transporte y servicios diversos; el 9,9 %, a administración pública, educación, salud y acción social; y el 8,4 %, a industria. Son proporciones de establecimientos, no un reparto de trabajadores por ocupación. La mezcla de servicios, actividad portuaria y una presencia industrial visible explica por qué la ciudad conserva vida durante todo el año.

Para una visita sin coche, los trenes TER desde la estación La Ciotat-Ceyreste hasta Marseille Saint-Charles tardan una media aproximada de 30 minutos, según el operador. La estación está fuera del centro histórico, y los autobuses locales la conectan con el núcleo urbano; las líneas 353 y 355 son útiles para llegar a Figuerolles y Mugel. Desde Marsella, La Ciotat funciona bien como excursión costera de día completo. Ceyreste, Cassis y la Route des Crêtes amplían el recorrido cuando las condiciones lo permiten. Una primera jornada puede reunir mercado, puerto antiguo y Eden Théâtre; otra puede dedicarse a los senderos del jardín, las calas o Île Verte. Confirma trenes, autobuses, barcos y horarios de apertura antes de salir, sobre todo en verano.

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