Una localidad pequeña con vida cívica de cantón
Glarus es la capital de su cantón, pero se siente más como un pueblo compacto de valle que como una gran ciudad administrativa. Sus calles principales discurren bajo el perfil abrupto del Glärnisch, y la vida pública se concentra alrededor de la iglesia, los edificios del gobierno y Zaunplatz. Las cifras de población necesitan una aclaración territorial: el registro municipal contabilizó 13.173 personas el 1 de enero de 2026, de las cuales 12.864 pertenecían a la categoría «con permiso de establecimiento». La misma tabla asigna 6.436 residentes de esa categoría a la localidad de Glarus; el municipio más amplio también comprende Riedern, Ennenda y Netstal. Son cifras administrativas municipales, no la afirmación de que las 13.173 personas vivan en el centro. La estadística municipal de habitantes permite ver la diferencia.
El aspecto urbano actual no se entiende sin una catástrofe y una reconstrucción planificada. El 10 y 11 de mayo de 1861 un incendio destruyó 593 edificios. La historia municipal señala que los arquitectos Johann Caspar Wolff y Bernhard Simon prepararon un trazado regular, en forma de cuadrícula. La iglesia actual se levantó entre 1863 y 1866 según los planos de Ferdinand Stadler; los edificios del gobierno y de los tribunales siguieron en la década de 1860. El resultado destaca en un centro alpino antiguo: calles rectas y fachadas cívicas con una escala marcada por el urbanismo del siglo XIX, no por un laberinto medieval intacto. Dentro de la iglesia hay una maqueta de la antigua Glarus que permite imaginar lo desaparecido. La historia local del municipio registra tanto las pérdidas como la reconstrucción.
Textiles, trabajo y un sabor propio
Antes del incendio, Glarus ya participaba de la transformación industrial suiza. El hilado de algodón y la impresión textil crecieron desde los talleres hasta convertirse en fábricas, apoyados en la energía hidráulica y en trabajadores especializados. La historia municipal describe empresas y antiguas instalaciones y recuerda una huelga en la fábrica Trümpy en 1837, que califica como la primera de Suiza. Esa historia laboral convive con la arquitectura cívica posterior: el crecimiento industrial creó trabajo y riqueza, y también conflictos sobre las condiciones y el ritmo del cambio. La guía regional de patrimonio industrial sitúa la impresión textil dentro de la economía exportadora del cantón.
La fabricación sigue presente en la identidad económica de la zona. El municipio señala que Geska es la única productora de Glarner Schabziger en el cantón, un queso verde de suero con sabor intenso y muy ligado a la región. El programa actual «Industrial Espionage» ofrece visitas reservadas a determinadas empresas, entre ellas Geska y otros fabricantes; no son recorridos abiertos todos los días y requieren reserva. Para el arte contemporáneo, el Kunsthaus Glarus presenta artistas suizos e internacionales junto con obras de la colección del Glarner Kunstverein. Su página de visitantes publica horario de miércoles a viernes, de 12:00 a 18:00, y fines de semana y festivos de 11:00 a 17:00; puede haber cierres extraordinarios, así que conviene revisar la información del Kunsthaus.
Una democracia que se puede observar desde la plaza
Zaunplatz no es simplemente un espacio abierto del plano urbano. El primer domingo de mayo la Landsgemeinde de Glarus se reúne al aire libre. Los ciudadanos con derecho a voto deliberan y deciden cuestiones constitucionales y legislativas del cantón, el tipo impositivo y otros asuntos importantes; la votación se expresa levantando una tarjeta electoral. También se celebran algunas elecciones. Es una institución política viva, no una representación para los visitantes. Ese día, además, un mercado público ocupa las calles alrededor de la plaza; la información municipal calcula unos 150 puestos. La web turística regional ofrece una explicación en inglés de la Landsgemeinde y sus procedimientos, mientras que la página en alemán de la celebración publica el programa del año.
También existe una historia que corresponde contar como leyenda. La crónica municipal dice que, según la tradición, Félix y Régula —figuras vinculadas a la Legión Tebana— habrían vivido aquí después de pasar por Linthal, antes de huir a Zúrich. Es una tradición religiosa local, no una prueba de que ese relato de época romana ocurriera en Glarus. La distinción importa: la historia documentada del lugar ya es suficientemente rica y no necesita convertir una leyenda en fecha de fundación.
Qué hacer en la localidad
Una visita guiada une la iglesia, Zaunplatz, los edificios públicos y el relato de la reconstrucción. La página turística regional indica que dentro de la iglesia hay una maqueta de la antigua Glarus y que los recorridos pueden incluir edificios cívicos y otros aspectos de la historia local. La pequeña exposición de la Landsgemeinde en Bahnhofstrasse 14 ayuda a comprender la asamblea fuera del mes de mayo; conviene confirmar horario y acceso. Los datos de la visita urbana incluyen opciones públicas y privadas. El Kunsthaus suma una lectura contemporánea, con exposiciones cambiantes.
El pueblo también sirve como punto de partida hacia el valle. Klöntal empieza a poca distancia del centro y termina en el Klöntalersee, un lago que se formó cuando desprendimientos de roca represaron el valle. Un sendero de montaña señalizado recorre ambas orillas: la ruta turística mide 12,65 kilómetros, dura alrededor de tres horas y media y acumula 145 metros de ascenso. Es una caminata de media jornada, no un paseo breve junto al agua. El PostAuto llega a la parada Rhodannenberg, aunque los controles de capacidad y los horarios estacionales pueden afectar el acceso en días concurridos. Antes de salir, consulta la ruta circular de Klöntal y el aviso actualizado de acceso.
Cómo llegar y organizar la visita
Desde Zúrich, se toma la S-Bahn en dirección a Linthal y se baja en Glarus; la ruta regional de SBB continúa hasta Linthal en alrededor de una hora y treinta y tres minutos, con Glarus como parada intermedia. Comprueba el trayecto y los enlaces para el día concreto. En coche desde Zúrich, se sigue la A3 hacia Chur, se sale en Niederurnen/Näfels y se continúa por la carretera principal hasta Glarus. El centro reúne tiendas, restaurantes, servicios locales, estación y espacios culturales a distancia caminable. Glarus merece unas horas a pie antes de seguir hacia el lago: las calles reconstruidas, la plaza de la asamblea, las huellas industriales y el valle enmarcado por montañas explican la personalidad de esta pequeña capital.