Al llegar a Einsiedeln, la abadía domina la escena: un conjunto barroco monumental y una plaza amplia que sigue siendo lugar de peregrinación, pero también parte de la vida cotidiana del pueblo. Abadía y localidad están unidas, aunque no son lo mismo. Einsiedeln es además el centro de un distrito habitado en el valle alto del río Sihl, con comercios, escuelas, servicios sanitarios, talleres, cafeterías y seis núcleos periféricos. El registro local contabilizó 16.621 habitantes en todo el distrito al 31 de diciembre de 2025; 10.425 vivían en la localidad de Einsiedeln. Son cifras de población residente, no el número de peregrinos que visitan el santuario. El informe anual señala también que desde 2024 se incorporan a la estadística ciertas personas con protección o admisión provisional que llevan más de un año en Suiza. Conviene mantener claro el ámbito del dato en un lugar donde el gran centro de peregrinación comparte territorio con una comunidad ordinaria. La estadística anual del registro de habitantes desglosa la localidad y cada núcleo.
La historia institucional de la abadía está documentada: el beato Eberhard fundó aquí un monasterio benedictino en 934, en el sitio asociado al ermitaño Meinrad. Según el relato monástico, Meinrad fue asesinado en 861 por dos ladrones y sus cuervos los siguieron hasta Zúrich; los cuervos pertenecen a la leyenda del santo, no a un registro independiente del crimen. La peregrinación a Einsiedeln está documentada desde el siglo XIV. Otra tradición célebre, la Engelweihe o “consagración angélica”, cuenta que Cristo consagró la capilla en 948. El propio monasterio la presenta como leyenda medieval. Esas narraciones dieron forma al santuario, pero no deben confundirse con una explicación arqueológica de los orígenes del pueblo. La actual abadía barroca se construyó sobre todo entre 1704 y 1735; en el interior de la iglesia conviven frescos de Cosmas Damian Asam y estucos de su hermano Ägid Quirin. La Virgen Negra, venerada en la Capilla de Gracia, es el centro de la devoción. El material del monasterio explica que el hollín de las velas oscureció la imagen con el tiempo y que, después de una restauración, se volvieron a pintar de oscuro el rostro y las manos cuando los fieles rechazaron su aspecto más claro. La guía para peregrinos de la abadía y la historia local del distrito permiten distinguir cronología y tradición religiosa.
El paseo puede empezar en Klosterplatz y continuar desde la fachada de la abadía hacia las calles del pueblo. La plaza no se desarrolló solo para rezar: la historia distrital describe las antiguas posadas de la calle principal y recuerda el hospital fundado en 1353 para peregrinos pobres. Hoy el centro compacto permite combinar la iglesia abacial y la Capilla de Gracia con cafés, restaurantes, panaderías, tiendas y el ayuntamiento. Las visitas guiadas ayudan a conocer el templo y la biblioteca monástica; el Scriptorium ofrece una experiencia práctica sobre escritura histórica y elaboración de libros, con reserva previa. El distrito dispone también de servicios cotidianos que facilitan pasar la noche: hospital y centro de salud, escuelas, autobuses locales y alojamientos. No es un escenario conservado únicamente para visitantes: la abadía mantiene una comunidad benedictina activa y el pueblo funciona como centro de servicios para un valle con población dispersa.
Para cambiar de paisaje, el camino desde la abadía hacia el Sihlsee ofrece una excursión sencilla. El Panoramaweg Sihlsee oficial forma un circuito fácil de 9,4 kilómetros entre el monasterio y el lago, con nueve paneles sobre el paisaje y la vida local. Pasa junto a la estatua de san Benito y la zona de baño de Roblosen; es mejor consultar antes los días de apertura estacional si se quiere nadar. Otros itinerarios se dirigen al Etzel, a la capilla de san Meinrad y al Camino de Santiago. En invierno, la región ofrece pistas de esquí de fondo y rutas marcadas para raquetas o caminatas sobre nieve, siempre sujetas a la acumulación y al estado de los senderos. El Sihlsee no es solo telón de fondo: su orilla acerca el ocio a la localidad, mientras que los núcleos de Bennau, Egg, Euthal, Gross, Trachslau y Willerzell conservan paisajes y asentamientos propios. La página regional con el Panoramaweg y otras caminatas indica distancias y dificultad para planificar con criterio.
La economía de Einsiedeln va más allá de las tiendas para peregrinos. El distrito señala como sectores relevantes la salud, la transformación de madera, la metalurgia, la maquinaria y los equipos, los plásticos, la construcción, la hostelería y el turismo. El monasterio, la llegada de visitantes y la gastronomía sostienen parte del empleo; pequeñas y medianas empresas atienden también a los residentes y a la región, junto con la agricultura y la silvicultura del valle. Esa combinación explica por qué la calle principal puede estar llena durante una jornada de peregrinación y mantener un ritmo local en otros días. El tren es la manera más sencilla de llegar: la línea S13 de Südostbahn conecta Einsiedeln con Wädenswil y la oficina regional de turismo indica servicios cada media hora desde Zúrich. Los autobuses enlazan la estación con los pueblos periféricos y la zona de Ybrig. Desde la estación se llega caminando a la abadía y a la plaza central. Hoteles, pensiones y restaurantes se concentran en el centro; la oficina turística facilita mapas y recomendaciones. Para dos días, combina la abadía, la biblioteca o el Scriptorium y las calles con la caminata junto al lago; añade una ruta hacia el Etzel o una actividad invernal solo si el tiempo y tu condición física acompañan. Antes de salir revisa horarios actuales de SBB y SOB, visitas monásticas, autobuses y avisos de senderos. La información oficial para llegar y la página distrital sobre economía y servicios son buenos puntos de partida.