Mulazzo se entiende mejor como un territorio de pueblos en las laderas que como una única localidad compacta. En el alto valle del Magra, sus comunidades dispersas enlazan un antiguo centro Malaspina con castillos, caminos de montaña, una historia de comercio ambulante de libros y un paisaje situado entre los Apeninos y la costa ligur. El balance demográfico provisional de ISTAT registra 2.269 habitantes en todo el municipio a 31 de diciembre de 2025. La cifra incluye Mulazzo y sus núcleos periféricos; no corresponde solo al casco histórico.

Una capital fronteriza de los Malaspina

La geografía del valle condicionó su política. Durante siglos, el corredor del Magra comunicó el interior con la costa y las rutas hacia la llanura del Po, mientras distintos poderes buscaban controlar los pasos y las alturas fortificadas. Mulazzo fue una de las principales sedes de los Malaspina, la familia cuyos pequeños feudos convirtieron Lunigiana en un mosaico de jurisdicciones. La división formal de sus posesiones en 1221 dio lugar a las ramas conocidas como Spino Secco y Spino Fiorito; Mulazzo y las tierras de la margen derecha del Magra quedaron dentro del ámbito de Corrado Malaspina, el Spino Secco. La localidad mantuvo su condición de marquesado hasta la abolición napoleónica de los feudos en 1797.

En el casco antiguo conviene buscar la torre conservada, los restos del castillo y el acueducto Malaspina, además de los palacios vinculados a la antigua casa gobernante. No son monumentos aislados: se comprenden como partes de un paisaje fortificado que vigilaba el valle y sus movimientos. El apellido también está rodeado de relatos. Una leyenda recogida en la historia municipal relaciona “Malaspina” con un joven llamado Accino, una espina y la exclamación “mala spina”; pertenece a la tradición familiar, no a una prueba de fundación romana.

Dante: relación documentada con la región y tradición local

La asociación literaria más conocida de Mulazzo merece una explicación precisa. Los documentos de archivo de 1306 acreditan que Dante Alighieri actuó como procurador de Franceschino Malaspina en las negociaciones de paz entre los Malaspina y el obispo-conde de Luni. Esas actas sitúan su actividad diplomática en Lunigiana, pero por sí solas no prueban que viviera en una casa concreta de Mulazzo. La tradición local lo vincula al castillo Malaspina y el museo Casa di Dante interpreta esa relación en la última casa-torre conservada de las murallas medievales: un edificio del siglo XIII con una ventana renacentista y restos de decoración pintada. La afirmación más espectacular, que Dante completó allí la Divina Comedia, sigue siendo objeto de debate, como reconoce la propia historia municipal.

El museo no es solo un homenaje literario. Creado por el Centro Lunigianese di Studi Danteschi, reúne materiales históricos, una biblioteca especializada, exposiciones artísticas y recursos didácticos multimedia. En la actualidad las visitas se organizan con reserva, por lo que conviene contactar con sus responsables antes del viaje y no dar por hecho que se puede entrar sin aviso.

Los libros que salieron de Montereggio

Una de las historias más singulares del municipio pertenece a Montereggio, una aldea situada en las colinas sobre el valle principal. En el siglo XIX, familias de Montereggio y de pueblos cercanos viajaron como vendedores ambulantes: primero cargaban piedras de afilar y libros populares, y más tarde fundaron puestos, librerías y negocios editoriales en ciudades italianas y europeas. Un salvoconducto de 1859 es el documento más antiguo que se cita con claridad para esta actividad. La identidad de Montereggio como “pueblo de libreros” nació de migraciones y empresas familiares reales, no de un eslogan turístico. La Festa del Libro reúne cada año a autores y lectores en sus calles; comprueba el calendario municipal para conocer el programa vigente.

En el propio Mulazzo, el Palazzo Malaspina alberga el Archivio-Museo Malaspina. Sus fondos incluyen el archivo familiar, una biblioteca especializada y materiales sobre Alessandro Malaspina, navegante nacido en el pueblo en 1754. Los mapas, libros e imágenes de la expedición que dirigió entre 1789 y 1794 conectan este municipio de montaña con una historia mucho más amplia de navegación y encuentros en distintas partes del mundo. Los horarios publicados por el museo no son recientes; confirma la apertura antes de desplazarte.

De Lusuolo al valle

Reserva tiempo para Lusuolo, otro pueblo fortificado del municipio, separado del núcleo de Mulazzo. Su castillo se alza sobre un antiguo paso del Magra y un corredor asociado a la Via Francigena; la calle estrecha, las puertas y las murallas muestran cómo una pequeña población podía vigilar el tránsito por el valle. El castillo restaurado alberga el Museo dell’Emigrazione della Gente di Toscana, que desplaza la mirada desde el control medieval de las rutas hacia los viajes posteriores de los emigrantes toscanos. Las aperturas son estacionales y se publican por fecha: consulta el calendario actual antes de desviarte. Otras aldeas, como Castevoli, Groppoli y Parana, invitan a recorrer el territorio sin prisa, aunque las distancias aconsejan planificar cada parada en vez de esperar un paseo continuo entre núcleos.

Cómo llegar y organizar la visita

En tren, Pontremoli es la estación más cercana de la línea Parma–La Spezia; la línea L16 de Autolinee Toscane conecta actualmente el corredor de Pontremoli, Villafranca y Aulla y presta servicio a paradas de Mulazzo. Los días de operación y las correspondencias varían, así que revisa el horario vigente antes de depender del autobús. En coche, la información municipal del museo indica la salida de Pontremoli de la A15 y la carretera hacia Mulazzo. Aulla y Pontremoli son buenas visitas complementarias, mientras que Lusuolo y Montereggio son excursiones distintas dentro del municipio. Reserva primero el museo que más te interese y organiza el día según su apertura confirmada y el transporte disponible.

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