Lerici se entiende mejor al recorrerlo que al mirarlo desde un solo balcón. El municipio ocupa la orilla oriental del golfo de La Spezia y reúne el núcleo portuario, San Terenzo y Tellaro, además de aldeas de ladera como La Serra, Pugliola, Solaro y Pozzuolo. Más al interior aparecen los campos de Senato junto al Magra y el litoral industrial de Muggiano. ISTAT estimó 9.143 residentes en todo el municipio el 1 de enero de 2026: es la población estable de la comuna, no el número de visitantes en verano ni el de Lerici junto al mar.

Dos castillos y una cadena de pueblos

En el centro, el puerto se curva bajo el promontorio del castillo de San Giorgio. Desde el paseo, las embarcaciones y las fachadas de colores conducen hacia callejones que suben por el casco antiguo. Al otro lado de la bahía, San Terenzo conserva una playa amplia, un caserío marinero y una fortaleza propia. Un paseo público junto al agua enlaza ambos pueblos. La caminata permite ver el golfo como un lugar habitado y conectado, no solo como telón para una fotografía.

La costa termina pronto en una pendiente de olivares, matorral mediterráneo y caminos de piedra. La Serra y Pugliola mantienen una escala más recogida y miradores sobre la bahía; Pozzuolo queda cerca de Baia Blu, y Tellaro se asienta sobre un promontorio más apartado. Senato, en la llanura del Magra, y Muggiano, junto al límite de La Spezia, muestran que la economía y el paisaje municipal no se reducen a playa y turismo.

Una historia de puerto, frontera y fortificación

La historia municipal sitúa las primeras huellas de Lerici en época etrusca y considera probable un asentamiento alrededor del siglo VII antes de nuestra era. Conviene mantener ese matiz: es una posibilidad histórica recogida por la ciudad, no una fecha de fundación demostrada ni la biografía de un fundador. El abrigo natural de la bahía favoreció el uso del puerto desde la Antigüedad. Una referencia escrita de 1152 menciona “de monte Ylicis”; después, los derechos de los obispos-condes de Luni fueron confirmados en 1186 y 1191.

En la Edad Media, la rivalidad entre Génova y Pisa convirtió la bahía en un punto estratégico. En 1217 se firmó en Lerici un tratado de paz entre ambas repúblicas marítimas. Tras la batalla naval del Giglio de 1241, Pisa ocupó el lugar y levantó el primer núcleo del castillo y las murallas; Génova recuperó la fortaleza en 1256 y la reforzó en etapas posteriores. La planta irregular del castillo de San Giorgio habla de esas sucesivas adaptaciones. En 1528, Andrea Doria se refugió allí antes de partir desde La Spezia para recuperar Génova, entonces bajo control francés.

La fortaleza de San Terenzo tiene otro origen: se formó alrededor de una torre de vigilancia medieval y creció en distintas fases. Un documento de 1588 registra la construcción; la memoria local atribuye buena parte de la obra a los propios vecinos. Las dos defensas se miraban desde lados opuestos de la ensenada. Hoy marcan los extremos de una caminata costera entre barrios con ritmos distintos.

Memoria literaria y vida marinera

La relación del golfo con escritores tiene episodios documentados. Percy Bysshe Shelley y Mary Shelley residieron en Casa Magni, en San Terenzo, en 1822. A Sem Benelli se le atribuye localmente haber popularizado el nombre Golfo dei Poeti en una oración fúnebre dedicada al escritor y antropólogo Paolo Mantegazza. La presencia literaria convive con una historia de pescadores, marineros y trabajadores del puerto: San Terenzo y Tellaro no nacieron como decorados, sino como comunidades ligadas a la navegación y a los recursos del mar.

Tellaro invita a caminar despacio por sus pasos estrechos entre casas que descienden hacia la iglesia de San Giorgio, construida junto al agua. La leyenda local cuenta que un pulpo gigante despertó al pueblo al hacer sonar las campanas y así lo salvó de una incursión nocturna de piratas. Es un relato tradicional, no un episodio probado, y pertenece a la forma en que el pueblo narra su memoria marítima.

En La Serra, las callejuelas y antiguas mulas de carga atraviesan olivares: durante generaciones, los caminos conectaban los cultivos de la colina con el puerto. Pugliola conserva la iglesia de Santa Lucia, cuyo campanario románico y las inscripciones medievales recuerdan su antigua importancia religiosa. Senato es conocido por la producción de frutas y verduras en el llano del Magra. En Muggiano, los astilleros surgidos desde fines del siglo XIX crearon una actividad industrial distinta, que pasó por varias empresas hasta integrarse en Fincantieri en 1984.

Playas, senderos y planes a distintas escalas

Venere Azzurra ocupa buena parte de la bahía entre Lerici y San Terenzo. El propio San Terenzo tiene playa junto al caserío; cerca de Pozzuolo está Baia Blu, y hacia Tellaro se suceden las ensenadas de Fiascherino. En unas zonas hay playa libre y en otras establecimientos con sombrillas, tumbonas, restauración o alquiler estacional de kayak y pedaló. El tipo de acceso y los servicios cambian según el lugar y la época, así que conviene consultar el estado actual de cada playa.

Desde el litoral parten itinerarios a pie que suben por las colinas. La red turística municipal propone circuitos entre San Terenzo, Falconara, Pozzuolo y Solaro; otro enlaza Lerici y La Serra, y una vuelta más larga une Tellaro, La Serra, Rocchetta y Zanego. El recorrido atraviesa olivares y vegetación mediterránea del monte Caprione, con vistas al golfo y al valle del Magra. Hay escaleras, pendientes y tramos expuestos; consulta si los senderos están abiertos y lleva calzado apropiado.

El castillo de San Giorgio es la visita más directa para leer el pasado defensivo del puerto; el de San Terenzo ofrece la otra cara de ese sistema. El Cinema Teatro Astoria programa teatro, música y actividades culturales, mientras que los puntos municipales de información turística orientan sobre servicios y eventos. La oferta de alojamiento, restaurantes, playas equipadas, embarcaciones y actividades náuticas permite combinar días de descanso con visitas a las aldeas del interior.

Cómo llegar y organizar la estancia

Lerici no tiene estación de tren. La guía oficial municipal sitúa La Spezia Centrale a unos 10 kilómetros y Sarzana a unos 7; desde ambas estaciones hay autobuses ATC directos o con conexión. Dentro del municipio funcionan lanzaderas gratuitas entre el litoral, los estacionamientos y algunos pueblos de colina, con rutas y frecuencias que varían según la temporada. Los barcos de pasajeros recorren el golfo en los periodos publicados por el operador; cuando están en servicio, son otra manera de enlazar Lerici con La Spezia, Portovenere y las islas.

En coche, se llega desde la A12 por Sarzana o desde la A15 por La Spezia. En verano hay zonas de tráfico limitado en Lerici y San Terenzo y restricciones específicas en Tellaro: revisa las señales, las reglas vigentes y la disponibilidad de estacionamiento antes de entrar. También conviene confirmar horarios de autobús y barco, que cambian durante el año. Una estancia bien equilibrada puede empezar por el puerto y el castillo, seguir con el paseo hasta San Terenzo y reservar otro día para Tellaro y los senderos de La Serra. Así aparecen las varias escalas de Lerici: el mar, la vida cotidiana, las colinas y una memoria literaria que forma parte de un territorio todavía activo.

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