Mora es una localidad de escala contenida y vida pública amplia. Situada en la orilla norte del lago Siljan, atrae por el arte, la artesanía y el deporte al aire libre, pero también funciona como centro de servicios y trabajo para el norte de Dalarna: cuenta con hospital, centros educativos, comercios y empresas manufactureras. Statistics Sweden (SCB) registró 12.830 habitantes en el núcleo urbano estadístico de Mora el 31 de diciembre de 2023. No es la población de todo el municipio: el municipio de Mora informó de 20.536 residentes en esa misma fecha, incluyendo pueblos y zonas rurales. SCB delimita cada tätort como un área edificada continua; son ámbitos distintos y las cifras no deben confundirse. El recuento de 2023 es el más reciente de la serie quinquenal para núcleos urbanos.
La identidad local se aprecia en la conexión entre el comercio cotidiano y los oficios. La presentación económica municipal sitúa el comercio, el turismo y la industria manufacturera entre las principales actividades y estima unas 2.000 empresas activas en el municipio. Algunas marcas nacieron de saberes concretos: la relojería de Östnor dio paso al trabajo del metal; en el siglo XIX comenzaron a fabricarse grifos de agua, y los talleres Frost, hoy Morakniv, llevaron una tradición cuchillera de la región a mercados internacionales. FM Mattsson Mora Group produce grifería y Wibe fabrica sistemas de soporte para cables. No son solo nombres del pasado: forman parte de la economía actual junto con el comercio minorista, la construcción, los servicios y la actividad turística. El perfil municipal identifica también al Hospital de Mora como centro de urgencias para el norte de Dalarna.
Uno de los objetos más reconocibles de Suecia se fabrica a las afueras del centro. En Nusnäs, pueblo del municipio de Mora, los artesanos siguen tallando y pintando a mano el caballo de Dalarna. Según la historia recogida por el municipio, los trabajadores forestales empezaron a tallar pequeños caballos de madera en el siglo XVIII; el motivo vegetal curvilíneo llamado kurbits se hizo característico en la década de 1830. Un caballo pintado de Mora llamó la atención internacional en la Exposición Universal de Nueva York de 1939 y ayudó a convertir una artesanía regional en símbolo nacional. Nusnäs es una localidad separada del centro de Mora. Se puede observar el trabajo en los talleres Grannas A. Olsson y Nils Olsson cuando están abiertos; conviene confirmar horarios y demostraciones antes del desplazamiento.
El arte aporta otra historia, más personal. Anders Zorn regresó a Suecia con Emma en 1896 y la casa que compartieron, Zorngården, pasó de ser una modesta construcción de madera a una residencia singular. La trayectoria de Emma merece atención propia: impulsó la creación del Museo Zorn, inaugurado en 1939, y tras su muerte en 1942 la casa y las colecciones del matrimonio pasaron al Estado sueco como parte de su donación. Hoy la institución Zorn reúne cuatro espacios: el museo, Zorngården, la antigua granja de Zorn con su cámara textil y Gopsmor, su estudio en el bosque. El museo expone acuarelas, óleos, esculturas y grabados; la casa se visita con guía. Algunos espacios abren solo en temporada y el acceso a la vivienda es limitado: hay que revisar el calendario y reservar cuando se indique.
Durante la semana de Vasaloppet, las calles y la plaza se convierten en escenario deportivo. La carrera evoca el relato de la huida de Gustav Eriksson Vasa por Dalarna en 1521, pero la prueba moderna nació mucho después. La historia publicada por la organización documenta que el periodista de Mora Anders Pers propuso en 1922 una carrera conmemorativa; la primera Vasaloppet salió de Sälen el 19 de marzo de ese año y terminó en Mora. La diferencia es importante: 1521 es el recuerdo histórico que inspiró el evento, no el año en que se celebró una competición. El programa actual incluye actividades de invierno y verano en distintas disciplinas y atrae a participantes y acompañantes. Fuera de esas fechas, la meta y el museo de Vasaloppet ayudan a entender cómo una iniciativa local encontró un lugar duradero en el calendario deportivo sueco.
También se puede descubrir Mora sin seguir un gran evento. Un paseo une el Museo Zorn y Zorngården con el centro, el centro cultural y la biblioteca, y puede continuar hacia el agua en Saxviken. La guía local enumera senderos para caminar y pedalear, zonas de baño y actividades al aire libre en el entorno; en invierno, el lago permite otras prácticas cuando los avisos locales confirman que el hielo es seguro. El barco de vapor M/S Gustav Wasa navega por el Siljan entre Mora, Rättvik y Leksand durante su temporada. Antes de salir, consulta horarios, meteorología y condiciones del hielo.
Llegar sin coche es posible. Mora cuenta con dos estaciones: Mora Strand, en el centro, y Mora Station, en el intercambiador de transporte. Hay trenes varias veces al día hacia Estocolmo vía Rättvik y Leksand, con conexiones en Borlänge y Avesta/Krylbo; la línea Inlandsbanan enlaza con Östersund y Kristinehamn. Los autobuses de Dalatrafik conectan con Falun, Borlänge, Orsa, Älvdalen y Malung, y Masexpressen ofrece un servicio diario de ida y vuelta a Estocolmo. Existe además un aeropuerto regional al suroeste del centro, pero hay que confirmar si opera vuelos adecuados para las fechas del viaje. Los horarios ferroviarios, de autobús y de barco varían según la temporada: verifica las salidas con cada operador. Para preparar la visita, consulta las páginas de estadística urbana de SCB, el tejido empresarial de Mora, su oferta de cultura y la información municipal de transporte. Lo que distingue a Mora es la convivencia de estas capas: un caballo tallado a mano, la casa de un artista, una ciudad de servicios activa y una meta deportiva comparten un mismo paisaje.