Gamla stan, el casco antiguo de Eksjö, no es solo un conjunto de casas de madera fotogénicas. Es la parte norte de una ciudad que cambió de lugar y de forma tras incendios, guerras y nuevas planificaciones; hoy sus patios siguen integrados en una localidad activa. La página municipal de lectura fácil cifra en 11.054 los habitantes de la ciudad de Eksjö al 31 de diciembre de 2025; el municipio completo tenía 17.660. La diferencia sitúa el centro compacto dentro de un territorio más amplio de bosques, granjas, lagos y otros núcleos de la meseta de Småland.

Según la historia municipal, Eksjö obtuvo derechos de ciudad en 1403, durante el reinado de Erik de Pomerania, y el primer asentamiento estaba aproximadamente medio kilómetro al suroeste del centro actual. La zona era un cruce de rutas interiores entre sedes episcopales y el litoral báltico, un lugar propicio para el comercio y las reuniones judiciales. En 1568, durante la guerra nórdica de los Siete Años, la campaña del comandante danés Daniel Rantzau incendió la ciudad. El rey Erik XIV ordenó entonces a su constructor Arendt de Roy trazar una nueva Eksjö sobre la loma donde se encontraba la iglesia. Este traslado, documentado por el municipio, explica el carácter de la ciudad actual mejor que cualquier relato mítico de fundación. El programa municipal del centro describe la cronología y sus capas posteriores.

En Gamla stan, el barrio norte conserva callejuelas irregulares y una sucesión cercana de patios. Muchas de las casas de madera que se ven hoy datan de los siglos XVII y XVIII. La parte sur del centro tuvo otra historia: un incendio grave en 1856 destruyó buena parte de ella y la reconstrucción adoptó un trazado más regular y neoclásico, con calles más anchas y medidas de seguridad contra incendios. La diferencia se percibe al caminar. Eksjö y Gamla stan recibieron en 1997 un diploma Europa Nostra por la conservación y renovación de sus edificios de madera. El casco antiguo no está cerrado como museo: entre las construcciones protegidas siguen funcionando viviendas, tiendas y cafés.

El Museo de Eksjö es una buena puerta de entrada y se encuentra junto al río Eksjöån, en un antiguo complejo de curtiduría. El edificio de ladrillo se construyó en 1900 para una fábrica de cuero fundada en 1831; tras el cierre de la fábrica, el espacio tuvo otros usos y abrió como museo en 1968. Sus colecciones reúnen la historia urbana, dibujos y textos de Albert Engström y la historia militar de Småland, además de exposiciones temporales de arte. El patio ajardinado acoge también actos culturales. Muy cerca, Aschanska gården conserva la casa de una familia comerciante que vivió allí desde la década de 1830 hasta la muerte del último hermano en 1984. Menús, cartas y objetos domésticos permiten acercarse a la vida cotidiana. Las visitas guiadas recorren los patios de Gamla stan y hablan del trabajo, los incendios y las relaciones sociales; comprueba los horarios y reserva con anticipación cuando sea necesario.

La historia militar forma parte de la identidad local, no solo de una exposición. Las rutas de la meseta hicieron que se cruzaran aquí las historias civiles y militares; el museo municipal recuerda que el rey Karl XI pasó revista a sus tropas en Ränneslätt, a las afueras, en 1686. Hoy la economía del municipio es diversa y está muy conectada con los servicios públicos, la industria y las pequeñas empresas. El ayuntamiento identifica la fabricación de casas de madera y su transformación, la ingeniería, la atención privada, la agricultura y silvicultura, el comercio y los servicios a visitantes entre sus actividades. La industria manufacturera ocupa un lugar destacado entre los grandes empleadores privados; el turismo cultural cobra especial fuerza en verano y en Navidad. Son tendencias del municipio, no negocios concentrados únicamente en Gamla stan.

Para una segunda jornada, el patrimonio urbano puede combinarse con la naturaleza. Skurugata es una garganta rocosa de unos 800 metros que conduce entre paredes escarpadas hacia Skuruhatt, un mirador con amplias vistas de Småland cuando el tiempo acompaña. El municipio considera la reserva un espacio importante de naturaleza y recreación; el terreno puede ser irregular, así que conviene elegir calzado y recorrido según las condiciones. Höglandsleden conecta senderos, pueblos y paisajes de la región. En el centro, el museo funciona también como centro de información turística; hay cafeterías, comercios independientes y alojamientos, aunque conviene confirmar los servicios estacionales. El tren regional Nässjö–Eksjö ofrece conexiones frecuentes y Nässjö permite cambiar a la línea principal. También circulan autobuses rápidos entre Jönköping, Eksjö y Västervik. El municipio enumera autobuses regionales hacia Nässjö, Tranås, Aneby y Vetlanda; verifica los horarios con Jönköpings Länstrafik. Para organizar la visita, consulta la población de la ciudad, la página del museo y centro de visitantes, la guía de transporte público y la información turística de Skurugata. Eksjö se disfruta mejor cuando el paseo incluye tanto la ciudad reconstruida como el paisaje que hizo de ella un cruce de caminos.