Anacapri ocupa la parte alta y occidental de Capri. La isla asciende hacia Monte Solaro y luego cae en acantilados sobre el Tirreno; aquí el paisaje alterna callejuelas, huertos, villas y senderos. No es un barrio de la ciudad de Capri, sino un municipio separado, con su propio centro antiguo, iglesias, servicios para visitantes y litoral. El plan integrado del Ayuntamiento registra 6.825 residentes en todo el municipio al 31 de diciembre de 2024. La fecha permite distinguir a la comunidad estable del flujo de visitantes, que cambia cada día. El centro invita a caminar sin prisa; los restos arqueológicos y las calas apartadas requieren autobús o una caminata planificada. El plan municipal precisa la cifra y describe servicios locales; la presentación del Comune sitúa el pueblo en Monte Solaro y resume su historia cívica.

La escalera entre el pueblo y el puerto

La conexión entre Anacapri y Marina Grande se entiende mejor por su escalera de piedra, llamada Scala Fenicia o Escalera Fenicia. El nombre tradicional puede confundir: el catálogo de patrimonio del Ministerio de Cultura afirma que, pese a la denominación, la construyeron colonizadores griegos para unir el asentamiento con el puerto. La oficina municipal de turismo cuenta 921 escalones y la describe como antigua vía de comunicación entre las comunidades de la isla. Más que probar una fundación fenicia, el trazado conservado muestra cómo se llegaba al mar desde un núcleo en altura antes del transporte motorizado. Anacapri y Capri quedaron unidas en un solo municipio entre 1927 y 1946; después Anacapri recuperó su autonomía. El catálogo nacional registra la atribución griega y la historia administrativa; la oficina municipal describe la escalera y las rutas actuales.

La Capri romana aparece en lugares separados sobre la tierra y bajo el agua. En Damecuta se conservan restos de una villa imperial junto a la costa noroccidental. Los museos arqueológicos de Capri describen la Gruta Azul como un ninfeo romano, cuyas hornacinas albergaron esculturas de Neptuno y figuras marinas. Las piezas recuperadas se conservan en el Museo Arqueológico de Capri, en la Certosa di San Giacomo. Son testimonios de la isla romana, pero no demuestran que el pueblo actual naciera en esa época. La ruta municipal enlaza el pinar y las ruinas de Damecuta con el autobús hacia la gruta, de modo que el paisaje arqueológico puede preceder a la parada costera. Los museos explican los restos de la villa y la decoración escultórica del ninfeo; la guía municipal detalla la parada de Damecuta.

Las Boffe, las iglesias y Casa Rossa

Empieza por Piazza Vittoria y la peatonal Via Giuseppe Orlandi, y luego entra en las Boffe. Las casas con bóvedas y sus pasajes estrechos dan al centro una escala íntima: un portal abre a un patio, una esquina deja ver una capilla y, entre los muros, se cuela la vista hacia la cresta. La guía municipal relaciona el nombre Boffe con las bóvedas de las viviendas. En Piazza San Nicola, la iglesia barroca de San Michele se levantó entre 1698 y 1719. Su pavimento de mayólica representa la expulsión de Adán y Eva del Edén; desde un punto elevado del interior se aprecia la composición completa. Santa Sofia, parroquia desde 1510, ocupa Piazza Diaz, alrededor de la cual creció el pueblo. La ficha municipal fecha San Michele e indica su dirección; el Comune fecha Santa Sofia en 1510.

Casa Rossa destaca por su color y por la historia de su propietario. John Clay MacKowen, coronel estadounidense establecido en Capri, la construyó junto a una torre anterior entre 1876 y 1899. Su mezcla de formas y colecciones cuenta una historia personal, no representa todas las casas de Anacapri. Hoy es un museo municipal con pinturas y piezas arqueológicas, entre ellas esculturas recuperadas en la Gruta Azul. Villa San Michele ofrece otra ventana a la historia cosmopolita de la isla. El médico y escritor sueco Axel Munthe empezó la casa en 1895, en un lugar que incluía los restos de una capilla medieval. Sus salas y jardines reúnen antigüedades, colecciones posteriores y vistas al golfo de Nápoles. La esfinge de la terraza tiene una leyenda sobre los deseos: folclore de visitantes, no un hecho histórico documentado. La ficha del Comune recoge las fechas y colecciones de Casa Rossa; el sitio de Villa San Michele documenta el proyecto de Munthe y la información de visita.

Monte Solaro, Cetrella y el borde de los acantilados

Monte Solaro, de 589 metros, es la cima de Capri. Una telesilla parte cerca de Piazza Vittoria y llega arriba en unos trece minutos; el operador calcula alrededor de una hora y media para descender a pie. En un día despejado se ven el golfo de Nápoles, Ischia y Procida, y hacia el sur el golfo de Salerno. El operador indica que hay bar y restaurante en la cumbre, aunque el viento y las nubes pueden cambiar rápidamente la experiencia. Las subidas a pie son empinadas y están pensadas para caminantes en forma. El Ayuntamiento destaca la ermita de Santa Maria a Cetrella, del siglo XV, entre la vegetación mediterránea. Confirma el horario estacional de la telesilla, la última bajada y el estado de los senderos antes de salir. El operador publica duración, horarios y última bajada; la guía municipal explica las rutas a pie y la ermita.

La Migliera ofrece una caminata hacia un mirador sobre los acantilados del suroeste. El Comune describe el trazado como llano, pero también dice que no es accesible para personas con discapacidad; conviene confirmar el estado del camino y valorar las necesidades de cada visitante. La ruta mira hacia Punta Carena y su faro. El Ayuntamiento fecha la linterna en 1866 e informa de que el camino de acceso tampoco es accesible para personas con discapacidad. En este tramo se alternan parcelas de cultivo, matorral mediterráneo y roca expuesta, lejos del puerto y la Piazzetta. Lleva agua, evita las horas más calurosas y comprueba la ruta. La página de la Migliera recoge el paseo y sus límites de accesibilidad; la ficha municipal del faro aporta la fecha y el aviso de acceso.

La Gruta Azul depende de las condiciones del mar

La Grotta Azzurra es célebre por la luz azul intensa que se forma cuando el sol entra por una abertura parcialmente sumergida y se refleja en el fondo arenoso. El tono varía con la hora y la atmósfera. Para entrar hay que cambiar a pequeñas barcas de remo junto al agua. El Ministerio de Cultura la sitúa en el municipio de Anacapri y explica que las mareas y el clima deciden si se puede acceder. Puede cerrar con mal tiempo marítimo; el aforo es limitado y el traslado en barca se paga aparte de la entrada cultural. No organices una conexión ajustada suponiendo que siempre se podrá entrar ni des por garantizada la visita con una entrada comprada. Cerca están los restos de Damecuta, una alternativa terrestre si el mar no permite el acceso. El Ministerio publica horarios y restricciones por clima y aforo; los museos arqueológicos explican las reglas y el traslado separado en barca.

Trabajo, acogida y cómo llegar

El turismo tiene un peso central en la economía de Anacapri, junto con formas de trabajo más antiguas. El catálogo nacional de patrimonio describe como dominantes las actividades turísticas, pero también menciona artesanía, agricultura, pesca y comercio; entre las especialidades artesanales cita sandalias de cuerda, sombreros de paja y bolsos. El plan municipal 2025–2027 enumera alojamientos, establecimientos de restauración y servicios de playa. Es un inventario administrativo fechado, no una garantía de que todos los negocios abran todo el año. Para el visitante hay una oferta amplia de alojamiento, cafés, restaurantes, comercios, autobuses y espacios culturales, aunque senderos, museos y telesilla siguen calendarios estacionales. Para necesidades concretas de movilidad, consulta a la oficina municipal de turismo. Un proyecto nacional también identifica congestión en Piazza Vittoria y obras para mejorar los accesos: las visitas sostienen actividad, pero plantean un reto cotidiano de movilidad. El catálogo describe los oficios y la economía de visitantes; el Ministerio de Infraestructura documenta la presión y las mejoras previstas.

Desde Nápoles se llega a Marina Grande con los ferris y barcos rápidos de Caremar; desde el puerto, ATC ofrece un autobús directo a Anacapri. Otra posibilidad es tomar la funicular hasta la Piazzetta de Capri y continuar en autobús hacia el municipio alto. Aunque las distancias insulares son cortas, las colas y los autobuses llenos pueden alterar el plan en temporada alta. Una vez en Anacapri, el centro peatonal se recorre a pie; los buses de Piazza della Pace llegan a la Gruta Azul y Punta Carena, y la telesilla sale junto a Piazza Vittoria. Comprueba los horarios de ferris, buses y telesilla para el día exacto, dejando margen para retrasos. Caremar publica los horarios Nápoles–Capri, y ATC actualiza líneas, avisos y horarios de autobús. Anacapri merece tiempo tanto en los callejones de arriba como ante el mar que se abre abajo.