En Vrsar, la subida desde el puerto al casco antiguo cambia dos veces la perspectiva. Abajo quedan barcos de pesca y recreo, islas y una costa transformada por el turismo. Arriba se encuentran la antigua residencia de los obispos de Poreč, la iglesia y las calles de un asentamiento que aprovechó la altura mucho antes de que existiera un puerto deportivo. Vrsar, llamado también Orsera en italiano, está lo bastante cerca de Poreč y Rovinj para una excursión breve, pero su cerro, sus canteras y la bahía de Lim piden más tiempo.

Lo que sabemos del pueblo antiguo

Hay restos prehistóricos en la comarca, y la historia municipal describe propiedades rurales romanas en la zona. Esas huellas no prueban que un griego, un romano o un veneciano fundara el pueblo actual. Su forma medieval es más nítida: la oficina de turismo identifica el castillo de la cima como residencia de los obispos de Poreč, señores de Vrsar hasta 1778. Advierte además que la palabra antigua castrum podía referirse tanto al edificio como al núcleo fortificado. Caminar alrededor de la iglesia, el campanario y los miradores permite entender el cerro como lugar de gobierno y habitación, no solo como balcón fotográfico.

La exposición sobre Casanova en una torre defensiva medieval cuenta un episodio más acotado. El escritor veneciano relató en sus memorias dos visitas, en 1743 y 1744. Sus textos respaldan las estancias; las rutas teatralizadas y la imagen romántica actual son interpretaciones posteriores, no un resumen de todos los siglos de historia local. La torre restaurada permite comparar el relato con la arquitectura que la rodea. Conviene consultar el horario vigente, que puede variar según la temporada.

Vrsar-Orsera es hoy un municipio bilingüe. Su estatuto garantiza a la comunidad italiana el uso público igualitario de su lengua y establece señalización bilingüe en el núcleo. Esta versión local se redacta en croata porque es la lengua principal de las fuentes municipales y turísticas investigadas, pero el nombre Orsera y sus instituciones italianas pertenecen a la vida cívica presente, no solo a la memoria veneciana.

De la piedra de cantera al arte actual

Después de recorrer las callejas hacia el puerto, merece una visita el Parque de Esculturas de Dušan Džamonja, al norte. El artista comenzó en 1965 su casa y taller istrianos; el conjunto protegido abrió al público en 1981. Sus obras monumentales se integran en un jardín cultivado, no en una sala convencional. La oficina turística publica datos de visita, pero hay que comprobar el acceso del día. Es arte del siglo XX que dialoga con el litoral, no una ruina clásica.

La antigua cantera de Montraker ofrece otro vínculo entre trabajo y creación. El programa cultural de 2026 anuncia allí una escuela internacional de escultura. La piedra se extrajo antes como recurso económico; hoy también sirve para pensar y producir arte. En la costa, el puerto deportivo, los restaurantes y las excursiones reflejan los servicios para visitantes, junto a la memoria del trabajo marítimo y pesquero. Los miradores de la colina ayudan a situar las islas, las calas y el pueblo en un mismo mapa.

Lim: un paisaje protegido, no un fiordo

Al sur de Vrsar, la oficina turística describe la bahía de Lim como un valle fluvial cárstico inundado por el mar, de 12,8 kilómetros y protegido como paisaje y reserva marina. A veces se vende como «fiordo», pero no se formó por la erosión de un glaciar. Los barcos y miradores ofrecen perspectivas distintas de sus laderas boscosas; antes de reservar hay que revisar temporada y normas de conservación. La cría de peces y moluscos vincula la cocina con una economía marítima real. Las restricciones sobre intervenciones en el área recuerdan que un lugar protegido no es un parque de atracciones sin límites.

Para bañarse, Valkanela ocupa la gran bahía entre Vrsar y Funtana, con sectores de playa y sombra de pinos. Marina, campings, hoteles y alquileres dan opciones de estancia y explican la presión estival sobre costa y carreteras. La guía gastronómica local señala pescados y mariscos junto al puerto y Lim. El turismo es una actividad central, aunque conviene reconocer su concentración en verano y el cuidado que requiere el paisaje del que depende.

Habitantes y acceso

La tabla preliminar del censo croata de 2021 registró 1.555 habitantes en el núcleo de Vrsar. El municipio Vrsar-Orsera tenía 1.944 al incluir ocho localidades menores, entre ellas Flengi y Gradina. Ninguna cifra cuenta a los visitantes estivales, y el total municipal no es la población de las calles de la colina.

Vrsar no tiene estación ferroviaria. La oficina turística indica autobuses con Poreč, Rovinj y Pula; desde Rijeka se puede organizar una conexión por alguna de esas ciudades o seguir por carretera. Consulta horarios, parada concreta, transbordos y regreso para la fecha del viaje, sobre todo fuera del verano. Una mañana en el casco histórico, una tarde entre esculturas y costa y, si es posible, una excursión distinta a Lim permiten comprender algo más que la anécdota de Casanova: en Vrsar siguen siendo visibles las huellas del poder, la piedra, el trabajo y el turismo.