El centro de Trosa sigue el curso del Trosaån hacia el Báltico. El agua no aparece como un paisaje separado de la ciudad: explica su posición, su puerto y la vida de sus calles. El municipio registraba 14.888 habitantes el 31 de marzo de 2025. La cifra corresponde a todo el municipio de Trosa, que también incluye Vagnhärad, Västerljung y áreas rurales; no es el número de habitantes del núcleo urbano de Trosa por sí solo. En el centro, más pequeño y caminable, se concentran el puerto deportivo, los comercios, los cafés y las viviendas.

La historia local se entiende a partir de una costa que fue cambiando. La municipalidad sitúa la Trosa medieval junto a la iglesia de Trosaland hacia finales del siglo XIV. El levantamiento posglacial del terreno redujo gradualmente la utilidad del asentamiento antiguo como puerto y favoreció el desplazamiento de la actividad hacia la costa. La ciudad actual recibió privilegios urbanos en 1610. En el valle hay pruebas arqueológicas de presencia humana desde la Edad de Piedra, además de túmulos, restos de asentamientos y piedras rúnicas; esos vestigios pertenecen a la comarca, no demuestran que la ciudad actual naciera en tiempos prehistóricos. La diferencia entre una región habitada desde hace milenios y un centro urbano que cambió de lugar evita convertir el pasado en una leyenda de fundación.

El episodio más dramático bien documentado ocurrió el 23 de julio de 1719, cuando fuerzas rusas incendiaron Trosa durante la Gran Guerra del Norte. El relato municipal se apoya en una antigua crónica parroquial que señala que sobrevivieron la iglesia y el campanario, mientras las demás casas fueron destruidas. El templo actual conserva objetos de distintas épocas: una pila bautismal de finales del siglo XII y esculturas medievales, entre otros. La propia iglesia tuvo edificios predecesores y fue modificada con el tiempo. La imagen urbana que recorre hoy el visitante es posterior: el municipio considera el conjunto de finales del siglo XIX un entorno de interés nacional, con casas de madera, talleres y edificios públicos que retratan el paso de una población de pesca y oficios a un destino estival.

La pesca sostuvo la economía local durante siglos, junto al comercio y la artesanía. En el siglo XIX empezó a cambiar el equilibrio. Los barcos de vapor llevaron visitantes desde las ciudades, y los huéspedes de verano aportaron ingresos cuando la pesca del arenque perdió fuerza. El Museo de Sörmland documenta ese cambio de pescadores a anfitriones y de la venta de pescado a la atención de veraneantes. La ley sueca que introdujo dos semanas de vacaciones pagadas en 1938 amplió la cultura del descanso, pero Trosa ya recibía visitantes antes. Hoy el plan municipal describe una economía de pequeña ciudad con mercado, comercios diversos, restaurantes, servicios para visitantes y actividades que se extienden más allá del verano. La temporada turística se ha alargado, aunque el puerto sigue siendo parte de la vida local y de la actividad náutica.

La mejor manera de conocer el centro es caminar. El paseo ribereño acompaña el río, los puentes y los barcos amarrados; después, basta girar hacia las calles de casas rojas y viviendas claras con detalles de madera de principios del siglo XX. El puerto deportivo ofrece un buen punto de partida, mientras la plaza reúne cafeterías, restaurantes, tiendas cotidianas y mercados estacionales. La guía turística local Trosa.com ofrece una audioguía de aproximadamente una hora y mantiene información sobre servicios y eventos. Garvaregården, una antigua casa-taller con orígenes en el siglo XVIII, aloja el Museo de la Ciudad, la asociación de patrimonio local y el teatro de verano. Conviene comprobar días de apertura y programación antes de la visita.

Más allá de la desembocadura comienza un extenso paisaje insular. El municipio cuenta más de 1.300 islas y 126 kilómetros de costa en su territorio; amplias zonas están protegidas. Kråmö es una reserva natural con pinares sobre roca, praderas costeras y hábitats submarinos. Askö y otras islas permiten acercarse a distintos tramos del archipiélago exterior. La guía turística publicó barcos de verano hacia Kråmö, Askö y Landsort del 11 de junio al 9 de agosto de 2026; esos servicios ya terminaron esta temporada y la próxima programación debe consultarse antes de planear el viaje. En tierra firme hay 16 reservas naturales municipales, entre ellas Borgmästarholmen y Tomtaklintskogen, cerca del centro. Trosa Havsbad añade playa, muelles, camping, cabañas y servicios de temporada.

Para caminar más, la ruta Sörmlandsleden conecta Trosa con el paisaje de Tullgarn. Mälardalstrafik describe un recorrido que sale por el paseo del río, pasa por la zona de Stensund y un antiguo recinto fortificado con vistas a las ensenadas antes de llegar al palacio y su parque. Cerca del centro, el área de Vitalis reúne instalaciones deportivas y senderos. La pesca está regulada: se necesita permiso en ciertos tramos del Trosaån y la municipalidad establece periodos de veda en Tureholmsviken. Revisa la normativa, los cierres y el estado de los senderos antes de salir.

Trosa no tiene estación ferroviaria en el centro. Desde Estocolmo se puede tomar el autobús directo Trosabussen hasta Liljeholmen, confirmado por Mälardalstrafik; otra opción es viajar en Mälartåg hasta Vagnhärad y continuar en autobús regional. El informe de servicios de Region Sörmland de 2023 documenta la línea 802 entre Trosa, Vagnhärad y Södertälje, y la línea 805 por la E4 hacia Nyköping. Esas rutas describen la red, no garantizan los horarios actuales. Consulta el planificador oficial por cambios, obras ferroviarias y servicios estacionales a las islas. Trosa se aprecia mejor sin prisa: el río, las casas, las huellas documentadas de la guerra y el puerto en uso explican cómo una ciudad de pescadores se convirtió también en lugar de veraneo.