Oberhof es una ciudad pequeña con una huella deportiva que rebasa con mucho su tamaño. La Oficina de Estadística de Turingia contabilizó 1.596 habitantes en el municipio el 30 de junio de 2025; su superficie es de 23,4 km². Sin embargo, el nombre se conoce en toda Alemania porque aquí coinciden un paisaje de altura, el camino de cresta Rennsteig y recintos dedicados al biatlón, el luge, el bobsleigh, el esquí nórdico y los saltos. El plan turístico municipal identifica el turismo y el deporte de alto rendimiento como factores que definen la economía y el paisaje construido. Para el visitante, esa mezcla importa: los estadios no son un parque temático separado, sino infraestructuras de trabajo alrededor de las cuales crecieron hoteles, restaurantes, servicios y la vida cotidiana de una comunidad residente.

De posada forestal a destino de montaña

La primera referencia escrita segura a Oberhof es de 1470. La cronología municipal registra la venta de “Oberhof die Herberge auffm Schwarzwald”, una posada junto a una antigua ruta forestal, por la encomienda de los juanistas de Weißensee a los condes de Gleichen. El dato acredita un asentamiento de paso; no demuestra una fundación romana ni una antigüedad legendaria. En 1616 se levantó un pabellón de caza y la guerra trajo destrucción: el municipio indica que Oberhof fue saqueado y el edificio incendiado en 1635. En 1641 vivían allí solo siete hombres y una mujer. Durante siglos fue un pequeño poblado forestal, aislado por el clima y las dificultades de los caminos, no una estación de esquí en miniatura.

Las comunicaciones alteraron su destino. En 1832 terminó la carretera de Gotha a Coburgo que atravesaba Oberhof. El túnel ferroviario de Brandleite y la línea entre Erfurt y Ritschenhausen se inauguraron en 1884, acercando la meseta y haciendo más prácticos los desplazamientos de visitantes. La estación de la que habla esa historia ferroviaria no es hoy la llegada habitual para quien viaja a Oberhof: la conexión recomendada actualmente combina tren hasta Zella-Mehlis y autobús 422. Los primeros huéspedes de vacaciones llegaron en 1861 y, hacia finales del siglo XIX, se construyeron hoteles y alojamientos para un destino presentado como lugar de reposo de altura. La cronología municipal señala 1.100 visitantes de balneario en 1888. Ese mismo periodo vio aparecer los primeros esquiadores y el interés organizado por los deportes de invierno.

En 1906 surgieron una pista de bobsleigh y un salto de esquí temprano en la zona de Wadeberg. En 1931 Oberhof acogió carreras internacionales de esquí nórdico y un campeonato mundial de bobsleigh de dos plazas; el Kurpark y la Wandelhalle se inauguraron en 1938. Las transformaciones políticas del siglo XX también quedaron inscritas en el paisaje. Durante la República Democrática Alemana se amplió a gran escala la capacidad turística y deportiva. El jardín Rennsteiggarten comenzó a desarrollarse en 1970; la pista de luge se terminó en 1971 y se cubrió de hielo artificial al año siguiente; en 1981 se completó una instalación de biatlón. Oberhof obtuvo el estatus de ciudad en 1985. La infraestructura actual conserva esa herencia deportiva, aunque los recintos se han renovado y adaptado: son espacios de entrenamiento, visita y competición internacional, no simples vestigios de una época.

Un paseo urbano antes de subir al bosque

Conviene empezar por el Stadtplatz y el Kurpark, donde la oficina de información turística orienta sobre mapas, actividades y senderos. La caminata corta al Rennsteiggarten sirve también para conocer la ciudad: el circuito recomendado mide 3,95 km, toma alrededor de una hora y es adecuado para familias y cochecitos infantiles. El recorrido pasa por el Kurpark, cuyas placas cuentan episodios locales, y por calles con señales históricas en algunos edificios. El mapa turístico municipal de 2026 localiza servicios prácticos como farmacia, consultas médicas, supermercado, panaderías, cajeros, baños públicos, restaurantes, alojamientos, alquiler de bicicletas, combustible y estacionamientos. Los horarios y los servicios concretos varían; el mapa ayuda a planear, pero conviene comprobar cada establecimiento antes del viaje.

En el Rondell, el Rennsteiggarten ocupa unas siete hectáreas en el Pfanntalskopf, a 868 metros de altura. Reúne aproximadamente 4.000 especies de plantas de montaña, desde los Alpes europeos hasta Asia, las Américas, Nueva Zelanda y zonas árticas. El clima fresco y húmedo de esta cresta no es un simple telón de fondo: ayuda a entender cómo plantas adaptadas a temporadas cortas y temperaturas bajas pueden prosperar aquí. El jardín suele abrir entre finales de abril y comienzos de mayo —según las condiciones— y finales de octubre. Verifica el calendario antes de organizar la visita; los caminos y la floración dependen del tiempo de montaña.

Una experiencia muy distinta, pero ligada al mismo paisaje, es recorrer la pasarela del Schützenbergmoor. Esta turbera elevada, a unos 890 metros, tendría alrededor de 2.500 años según la oficina turística local y conserva capas de turba de hasta 2,5 metros. Una pasarela de madera de 230 metros permite observar el humedal; ocho estaciones educativas incorporadas en 2025, junto con una aplicación gratuita, explican su formación, flora y fauna. Es un ecosistema frágil: la forma responsable de conocerlo es permanecer en la pasarela y atender las indicaciones de conservación. La información turística municipal la presenta como la única turbera elevada de Turingia con un sendero educativo abierto al público.

De la pista de esquí al recorrido deportivo

La concentración de instalaciones es excepcional para una ciudad de este tamaño. La guía oficial de recintos deportivos reúne la LOTTO Thüringen ARENA am Rennsteig, dedicada al biatlón y a disciplinas nórdicas; la EISARENA para luge, bobsleigh y skeleton; la Skisport-HALLE para esquí de fondo; los saltos de Kanzlersgrund y el complejo menor de Wadeberg. Algunos recintos reciben visitas, permiten observar entrenamientos o programan actividades para principiantes, pero las competiciones, la seguridad y el mantenimiento pueden restringir el acceso. La pista cubierta de esquí es particularmente útil cuando no hay nieve natural: el operador la presenta como la única de su tipo en Alemania y ofrece un circuito de casi dos kilómetros, alquiler de equipo e iniciación. Es también un centro de entrenamiento en funcionamiento; comprueba horarios y reservas antes de ir.

La historia del deporte puede leerse a pie. El paseo llamado “Allee der Olympiasieger und Weltmeister” enlaza instalaciones, lugares históricos y pistas de entrenamiento. La oficina turística también propone un circuito de 5,9 km por los antiguos espacios deportivos de Wadeberg y otro de 9,8 km hasta los saltos de Kanzlersgrund. Estos itinerarios explican la geografía del lugar: los recintos aparecen entre bosques y senderos de cresta, no concentrados en un único estadio. Una visita guiada por detrás de escena o una competición pueden ampliar la experiencia, pero requieren consultar el calendario oficial.

El Rennsteig y las montañas cercanas

El Rennsteig es un sendero de altura de 168 km, entre Hörschel, junto al río Werra, y Blankenstein, junto al Saale. Cerca de Oberhof cruza el Grenzadler, antiguo punto fronterizo, y da acceso al Großer Beerberg, de 983 metros y cumbre más alta de Turingia, y al Schneekopf, de 978 metros. Caminos señalizados más cortos conducen a la turbera o al Veilchenbrunnen; la ciudad describe una vuelta de ocho kilómetros por el humedal y la zona del refugio forestal. Para una salida de día completo, la ruta al Schneekopf y Schmücke suma 20,49 km y está clasificada como difícil. La web avisa que hay pocos autobuses de regreso desde Schmücke: revisa el horario antes de partir o planea volver caminando. Viento, tormentas, hielo, trabajos forestales y visibilidad pueden modificar la seguridad de la ruta.

Oberhof también sirve como base para pequeñas excursiones regionales. El mapa municipal sitúa Zella-Mehlis a unos ocho kilómetros y Suhl a unos dieciocho; la presa de Ohratalsperre es otro destino entre bosques. Son distancias aproximadas indicadas en el mapa, no promesas de tiempo de viaje. Dentro de Oberhof, la tarjeta de huésped permite usar gratis el autobús urbano 423 a quienes se alojan con derecho a ella; conecta paradas con senderos y recintos. La línea 422 desde Zella-Mehlis se paga aparte. En tren, la llegada práctica es la estación de Zella-Mehlis, donde el autobús 422 enlaza con los trenes. En coche, se llega por la salida Oberhof/Zella-Mehlis de la A71 y la L3247 desde el norte o el sur; desde la A4 se toma Gotha/Schwabhausen y se continúa por la B247 y la L3247. Consulta las indicaciones ferroviarias, el horario de autobuses y la ruta por carretera poco antes de viajar.

Oberhof se disfruta mejor cuando no se reduce a una foto rápida. Una jornada puede combinar el Kurpark, las plantas alpinas y la turbera, y terminar con una comida en el centro; otra puede reservarse para conocer las instalaciones o emprender una caminata larga por la cresta. El Exotarium, el parque de escalada, el bike y snow park, el telesilla y la piscina cubierta amplían la oferta durante todo el año, aunque cada lugar tiene su propio calendario. La oficina de información, los alojamientos, restaurantes y servicios básicos hacen de Oberhof una base práctica del bosque de Turingia. Su atractivo particular nace del contraste: menos de 1.600 habitantes comparten una pequeña ciudad de altura con un campus deportivo nacional, mientras el humedal, el bosque y un sendero de larga distancia quedan a un paseo o un corto trayecto de autobús.