El nombre de Interlaken describe su emplazamiento: la ciudad se encuentra en el Bödeli, entre los lagos de Thun y Brienz, allí donde el Aar conecta ambas aguas y el valle se abre hacia el macizo de la Jungfrau. Es un municipio pequeño con un papel mucho mayor como centro de transporte y de servicios turísticos. El informe de población del cantón de Berna, basado en los datos STATPOP de la Oficina Federal de Estadística, registró 6.123 residentes permanentes en el municipio al 31 de diciembre de 2024. La cifra corresponde a Interlaken, no al conjunto urbano formado con localidades vecinas como Unterseen, Matten y Wilderswil.

La historia documentada comienza con un monasterio, no con una supuesta fundación romana del actual destino turístico. Una comunidad agustina entre los lagos aparece por escrito en 1133 con el nombre «inter lacus Madon»; el inventario federal de conjuntos protegidos describe el monasterio como un importante propietario de tierras y motor del desarrollo del valle. El antiguo recinto monástico y el castillo siguen en el centro. Tras la Reforma, sus bienes pasaron a Berna. Los hallazgos arqueológicos en la vecina Unterseen —entre ellos un hacha neolítica, monedas y cerámica romanas— acreditan presencia humana antigua en la región, pero no que la actual Interlaken fuera fundada por Roma. En el siglo XIX, el turismo dio al lugar una nueva identidad: el Diccionario Histórico de Suiza explica que Aarmühle adoptó el nombre Interlaken para presentarse como estación turística y ferroviaria; el cambio oficial del nombre municipal se produjo en 1891. Las etapas documentadas aparecen en la historia del monasterio y el castillo y el inventario federal ISOS.

Una primera caminata puede comenzar en Höhematte, el espacio verde que conserva la vista hacia la Jungfrau. Desde allí, el Höheweg pasa entre hoteles y tiendas y lleva al antiguo recinto monástico, la Schlosskirche y el Jardín Japonés. Después se puede cruzar hacia el Aar y seguir hasta Unterseen, municipio vecino e independiente, cuyo casco antiguo suma calles estrechas, comercios y restaurantes. La oficina de turismo propone un circuito señalizado de 3,44 kilómetros que une su sede, Höhematte, el monasterio, el río y Unterseen; calcula alrededor de una hora a ritmo tranquilo. Es una introducción más completa que utilizar Interlaken solo como punto de partida hacia las montañas.

Para ampliar la panorámica, el funicular Harderbahn sube desde el borde de la ciudad hasta Harder Kulm en unos ocho minutos. El mirador y el restaurante contemplan los dos lagos y los picos Eiger, Mönch y Jungfrau; desde arriba también parten rutas de montaña, y la visita puede combinarse con el parque de fauna silvestre cercano. La información turística de Harder Kulm explica el acceso, aunque el funicular funciona según la temporada y las condiciones. Desde Interlaken Ost, el ferrocarril del Oberland bernés enlaza con Lauterbrunnen y Grindelwald, puertas de entrada a pueblos, valles y trenes de montaña. La excursión al Jungfraujoch requiere planificación aparte y depende del tiempo; antes de comprar billetes hay que revisar el horario y los avisos operativos. Los barcos por los lagos de Thun y Brienz permiten conocer otros pueblos cercanos, con frecuencias que cambian según la estación.

El turismo, la hostelería, el transporte y los servicios al visitante sostienen buena parte de la economía local. Interlaken Tourismus ha descrito el turismo como el principal sector económico de la región y estimó unos 400 millones de francos suizos de ingresos turísticos para el destino ampliado en 2023; es un cálculo regional basado en el gasto de visitantes, no el presupuesto del municipio. Esa importancia tiene una tensión asociada: el ayuntamiento ha informado del crecimiento de las segundas residencias y ha establecido una zona de planificación mientras estudia medidas para proteger viviendas para residentes permanentes. El debate forma parte de la Interlaken actual, junto con hoteles, espacios de congresos, empresas de actividades al aire libre y servicios cotidianos.

Hay dos estaciones ferroviarias, Interlaken West e Interlaken Ost; esta última es el principal punto de salida para las excursiones hacia la región de la Jungfrau. La oficina turística está en Marktgasse 1 y el centro cuenta con alojamientos, restaurantes, cafeterías, comercios, embarcaderos y autobuses locales. Berna y Lucerna son las principales vías ferroviarias de llegada que señala el destino, con conexiones posteriores al resto de Suiza. Antes de viajar, conviene comprobar horarios de SBB y BLS, barcos, remontes y previsión meteorológica. Interlaken merece algo más que una foto de los picos: vale la pena recorrer el antiguo monasterio, el Aar, la vecina Unterseen y los pueblos lacustres, y después elegir una excursión de montaña acorde con las condiciones del día.