Felgueiras se entiende mejor al salir de la plaza central y recorrer su municipio. Aquí una ciudad industrial convive con parroquias rurales, viñedos y pequeñas iglesias románicas; el calzado que se fabrica para mercados lejanos comparte el territorio con un monasterio medieval y una villa romana. Situado en la subregión de Tâmega e Sousa, en el norte de Portugal, Felgueiras no es un casco antiguo aislado, sino un centro de servicios y trabajo conectado con localidades vecinas.

Una ciudad y veinte parroquias

Felgueiras es el nombre de la ciudad y también del municipio, dividido hoy en 20 parroquias o uniones de parroquias. El portal oficial de administración local registra 55.855 habitantes en el censo de 2021 y una superficie municipal de 115,74 kilómetros cuadrados. La cifra comprende todo el municipio, no únicamente el núcleo urbano. La sede municipal se encuentra en Margaride. El territorio limita con Fafe, Celorico de Basto, Amarante, Lousada, Vizela y Guimarães, una posición que permite combinar la visita con otros destinos del valle del Sousa.

La historia humana aquí no empieza con el románico. La historia municipal señala grabados rupestres prehistóricos en Penedo de São Gonçalo, indicios de un asentamiento de la Edad del Bronce en Cimalha y catorce poblados fortificados de la Edad del Hierro distribuidos por las alturas del municipio. De época romana se conservan los restos de la villa de Sendim y vestigios funerarios y de antiguas vías. Son pruebas de distintas ocupaciones, no de que la ciudad actual fuera fundada por Roma. La forma “Felgaria Rubeans” aparece vinculada, según una tradición local recogida por el municipio, a un testamento de Mumadona Dias de mediados del siglo X; no debe confundirse esa referencia con una fecha demostrada de fundación urbana.

El legado románico se recorre por parroquias

La visita patrimonial más importante conduce al Monasterio de Santa Maria de Pombeiro. La Rota do Românico atribuye su fundación a Gomes Echiegues y Gontroda en 1102; en 1112 recibió una carta de couto, que delimitaba sus privilegios y tierras. La iglesia fue transformándose entre los siglos XVI y XIX, de modo que el edificio cuenta una historia de reformas además de su etapa medieval. La ficha actual indica visitas de miércoles a domingo, de 10 a 18 horas, y visitas guiadas con reserva. También advierte que el monumento no es accesible para personas con movilidad reducida: conviene comprobar las condiciones antes de viajar.

El municipio reúne otros templos singulares de la Rota. En São Vicente de Sousa, dos inscripciones exteriores señalan un arco funerario en 1162 y la dedicación de la iglesia en 1214. El portal románico convive con ampliaciones posteriores, retablos y pintura. La ficha de la ruta menciona trabajos de conservación en 2026; pregunta por el acceso antes de ir. Santa Maria de Airães está documentada desde 1091, aunque la iglesia actual se fecha en general a fines del siglo XIII o comienzos del XIV. La ruta explica que pasó de una nave a tres. El paisaje, el granito y los detalles esculpidos cambian de un templo a otro; no son paradas intercambiables de una lista turística.

También forman parte del recorrido las iglesias de Unhão y São Mamede de Vila Verde. Para una excursión pausada, merece más la pena seleccionar dos o tres iglesias y observar cómo se relacionan con sus aldeas, en lugar de intentar sumar monumentos sin tiempo para entrar en su contexto.

Una economía que fabrica, cultiva y hornea

El ayuntamiento identifica el calzado como principal sector económico del municipio, seguido por actividades de metalmecánica, textil y agroalimentaria. El ayuntamiento señala que buena parte de la producción se destina a la exportación. El oficio de zapatero existía antes de que las fábricas industriales de las primeras décadas del siglo XX modificaran el trabajo y la vida local. Hoy, los polígonos y talleres coexisten con la producción agrícola y artesanal: vino verde, kiwi, espárragos, bordado típico del Sousa y encaje de filé.

El dulce más conocido es el Pão de Ló de Margaride. La tradición sitúa su creación en el siglo XVIII, pero el reconocimiento histórico más preciso llegó después: en 1893, la casa de Leonor Rosa da Silva recibió el título de proveedora oficial de la Casa Real portuguesa. VisitPortugal describe su elaboración con batidores de madera y cocción en un horno abovedado de barro. Probarlo en Margaride ayuda a conectar un producto concreto con la historia económica de la ciudad; no hace falta convertir su origen tradicional en un hecho documental absoluto.

En Sendim, el Centro Interpretativo de la Villa Romana lleva abierto desde 2003. Expone materiales de la villa romana y conserva también un núcleo museológico dedicado a Cimalha, cuyo asentamiento de la Edad del Bronce fue excavado entre 2003 y 2005. El horario municipal publicado corresponde a días laborables; cierra los fines de semana y festivos. Confirma la apertura antes de ir, pues Sendim queda fuera del centro y conviene incluirlo en un recorrido por carretera.

Cómo moverse y qué combinar

Desde Oporto, la Rota do Românico recomienda conducir por la A3, la A41 y la A42, enlazar con la A11 y salir en Felgueiras Oeste para seguir la señalización hacia Pombeiro. Para Airães, sus indicaciones llevan desde la ciudad de Felgueiras por la N101 en dirección a Lixa y Amarante; para São Vicente de Sousa, en dirección a Guimarães y Vizela. La nueva red de autobuses Linhas cubre el área urbana de Felgueiras y enlaza servicios municipales, intermunicipales e interregionales de Tâmega e Sousa. Consulta los horarios vigentes antes de planificar las iglesias exteriores: el transporte regional no garantiza una parada práctica frente a cada monumento.

Un primer día puede combinar Margaride, el Pão de Ló y Pombeiro; otro, el centro arqueológico de Sendim y los templos de Airães o Sousa. La celebración de São Pedro, patrón de la ciudad, se acompaña el 29 de junio de un cortejo de flores. La leyenda de Santa Quitéria y sus ocho hermanas también sigue viva en la cultura local, aunque pertenece al terreno de la tradición religiosa y no a la historia verificable de los orígenes del municipio. Felgueiras se descubre precisamente al mantener juntas esas capas: industria contemporánea, paisaje productivo, memoria religiosa y vestigios arqueológicos.