Baden es una pequeña ciudad austríaca con servicios de centro regional, situada donde los Bosques de Viena se encuentran con los viñedos de la región termal. La ficha municipal de fin de año registró 25.997 residencias principales y 4.506 secundarias el 31 de diciembre de 2024: 30.503 personas en total. Un registro municipal posterior contabilizó 30.589 personas el 1 de octubre de 2025, incluidas 4.553 con segunda residencia; las dos cifras corresponden a fechas y categorías distintas, y no deben confundirse con una población exclusivamente residente. El término municipal ocupa 27 kilómetros cuadrados y queda a unos 26 kilómetros al sur de Viena. El ayuntamiento calcula alrededor de 1.300 negocios comerciales, 35 explotaciones vitícolas, 20 tabernas tradicionales Heurigen, unos 80 establecimientos gastronómicos y 16 hoteles y pensiones. Estos datos muestran que Baden sigue siendo una ciudad habitada, con economía y servicios propios, además de destino termal. La ficha Baden en cifras permite comprobar las fechas y categorías usadas.
La historia local tiene capas, pero no conviene convertirlas en la afirmación de que la ciudad actual existe desde hace siete mil años. Cerca de la fuente original se han encontrado rastros de ocupación que se remontan al quinto milenio antes de nuestra era. En época romana hubo aquí un establecimiento termal llamado Aquae, donde se aprovechaba el agua caliente sulfurosa; según la historia local, los romanos usaban la Ursprungsquelle desde el siglo I, pero el baño estaba en una instalación junto al manantial, no dentro de la gruta donde nace. El nombre Padun está documentado en 869 y la historia urbana escrita cuenta con testimonios desde el siglo XIV. Son hitos diferentes: vestigios de presencia humana, uso romano de las aguas, un topónimo registrado y documentación municipal posterior. La ciudad balnearia europea que hoy se reconoce tomó forma mucho más tarde, sobre todo entre el siglo XVIII y las primeras décadas del XX, cuando tratamientos, paseos, música, teatro y vida social se organizaron en torno a las termas. En 2021 Baden pasó a integrar el bien seriado del Patrimonio Mundial de la UNESCO «Grandes ciudades balnearias de Europa», junto con otras diez localidades de siete países. La historia municipal de la ciudad termal y la página sobre la inscripción en la UNESCO explican la diferencia entre esos periodos.
El agua sigue formando parte de la visita. Baden cuenta con 14 fuentes termales activas, con temperaturas entre 23 y 34,5 grados según la documentación patrimonial. La Ursprungsquelle brota en una cavidad rocosa al pie del monte Calvario; un pasadizo estrecho permite acercarse a ella bajo el escenario de la Sommerarena, y la bóveda de piedra actual deriva de una obra iniciada en 1764. La moderna Römertherme reúne piscinas, una piscina exterior de agua sulfurosa, saunas y baños de vapor. Sus horarios varían y hay cierres de mantenimiento estacional, por lo que conviene consultar antes. Desde Hauptplatz, la plaza central, se puede seguir hasta Rathausgasse 10: Beethoven se alojó en esa casa los veranos de 1821, 1822 y 1823, y compuso allí partes importantes de la Novena Sinfonía. El museo Beethovenhaus sitúa su estancia en la sociedad termal de la época. El Rollettmuseum amplía el recorrido con objetos prehistóricos y romanos y con la historia del periodo Biedermeier, cuando la familia imperial y otros visitantes de verano influyeron en las villas y la vida pública. Las páginas municipales describen la fuente Ursprungsquelle, la casa de Beethoven y el Rollettmuseum.
Los parques no son un simple adorno: enlazan la ciudad balnearia con su entorno. El Kurpark empezó como jardín junto a las termas Theresienbad y en 1792 el municipio lo amplió como parque público. Hoy cubre 52 hectáreas y continúa hacia los pinares negros de la Reserva de la Biosfera de Wienerwald. El Beethoven-Tempel, inaugurado en 1927, es uno de sus miradores reconocibles. Cerca, el rosal de Doblhoffpark ocupa 75.000 metros cuadrados; el inventario municipal de 2026 contabiliza más de 25.000 rosales de más de 700 variedades. La entrada es gratuita durante todo el año y el recinto es accesible en silla de ruedas, aunque la floración intensa es estacional. Quien quiera alargar la visita puede caminar por el Helenental y los senderos boscosos hacia las ruinas de las colinas; conviene revisar avisos actuales de rutas y ciclovías, que pueden variar tras daños por temporal. La historia oficial del Kurpark y la guía municipal del Rosarium 2026 documentan ambos espacios.
Para una primera visita, reserva un día para el centro histórico, un museo, el parque y, si encaja en el viaje, un baño termal. Un segundo día puede combinar el Helenental o el Wienerwald con vinos de la Thermenregion; las tabernas Heurigen no abren todas los mismos días, así que es mejor comprobar cada una. La oficina turística, en Brusattiplatz 3, vende paseos guiados y ofrece información actualizada sobre eventos, caminatas y recorridos en bicicleta. Desde Viena, la conexión más directa es el tren-tranvía Badner Bahn, entre Wien Oper y Baden Josefsplatz; la parada de Josefsplatz queda cerca del centro. Consulta el horario vigente de la Badner Bahn y posibles interrupciones, y utiliza el plano turístico municipal para ubicar estación, museos, parques y recorridos. El atractivo de Baden está en que una ciudad en funcionamiento conserva el vínculo entre agua mineral, jardines, música y campo que hizo célebre su nombre.